prometido

(redireccionado de prometidos)
También se encuentra en: Sinónimos.

prometido, a

1. adj./ s. Se aplica a la persona que ya ha concertado su casamiento el anillo de prometida era de brillantes. novio
2. s. m. Promesa de hacer o cumplir algo fijado.

prometido, -da

 
m. f. Futuro (novio).
m. Promesa (expresión).

prometido, -da

(pɾome'tiðo, -ða)
sustantivo masculino-femenino
persona que ha hecho y recibido un ofrecimiento de matrimonio Te presento a mi prometida.
Sinónimos

prometido

, prometida
sustantivo
Traducciones

prometido

fiancé, engaged, fiancé/fiancée, promise

prometido

fiancé, accordé

prometido

жених

prometido

fidanzato

prometido

خَطِيب

prometido

snoubenec

prometido

forlovede

prometido

Verlobter

prometido

kihlattu / sulhanen

prometido

zaručnik

prometido

婚約中の男性

prometido

약혼자

prometido

verloofde

prometido

forlovede

prometido

narzeczony

prometido

noivo, prometeu

prometido

fästman

prometido

คู่หมั้นชาย

prometido

nişanlı

prometido

chồng sắp cưới

prometido

未婚夫, 承诺

prometido

承諾

prometido

הבטיח

prometido

/a
A. ADJ
1. [ayuda, favor] → promised
lo prometido es deudaa promise is a promise, you can't break a promise
la Tierra Prometidathe Promised Land
2. [persona] → engaged
estar prometido con algnto be engaged to sb
B. SM/F (= novio) → fiancé/fiancée
C. SM (= promesa) → promise

prometido -da

m fiancé; f fiancée
Ejemplos ?
Ib pensaba más que hablaba; pero, cuando volvieron, era cosa evidente para él que Cristina debía ser su esposa. Siempre los habían llamado los prometidos.
Al volver dijo al barquero que Cristina y él estaban como prometidos y esta vez de veras, a lo que el padre contestó que nunca había deseado otra cosa.
Luego que me vi libre (hallándome como Adán, recién formado de la mano de aquel Infinito y Poderoso Señor), mas desnudo de todo humano medio ni para ganar mi triste vida, me resolví a entrar en el inicuo orden de los piratas o salteadores de la mar, donde fui recibido con aprobación de los superiores y del común; con ellos continué hasta el año de 1672, habiéndoles asistido en sus empleos y ejercicios y servídolos en muchas ocasiones y empresas muy notables (de que haré aquí adelante verdadera relación), me volví a mi país; pero, antes de contar los prometidos sucesos, diré algo, por satisfacción de los curiosos lectores, de lo que pasó en la isla Española, que está hacia el occidente de la América, y haré descripción de ella según mi capacidad y experiencia.
-Muy poco, caballero, lo siento -respondí en tono humilde y triste-; pero le ruego que crea que no ha desconocido mi propia situación en el mundo. Cuando le he hablado el otro día ya estábamos prometidos.
Son éstos, sin embargo, casos extremos, los cuales sería fácil soslayar si los prometidos, en vez de dejarse arrastrar por la pasión, pensaran antes seriamente tanto en las obligaciones de los cónyuges cuanto en las nobilísimas causas del matrimonio, acercándose a él con las debidas intenciones, sin anticiparse a las nupcias, irritando a Dios, con una serie ininterrumpida de pecados.
Para que el éxito de mi tarea sea más completo, he de buscar los hechos prometidos en una esfera mucho más distante, en grado descendente, de la en que reside la encopetada jerarquía que, por no saber en qué dar, da con frecuencia en vestirse de estación, y de nube, y de astro...
los caminos que los lleven encendidos al solar de mis recintos donde bullen fantasías y murmullos de tiempos prometidos, escondidos, gestándose en aromas de universos...
Tú nos has desatado la lengua, nos has enseñado que hay que expresar francamente los pensamientos; de otro modo nada se consigue, y ahora nosotros hemos logrado algo: ¡Estamos prometidos!
Jamás olvidó el cuello de la botella aquel momento solemne; al saltar el tapón le había escapado de dentro un raro sonido, «¡plump!», seguido de un gorgoteo al caer el vino en los vasos. -¡Por la felicidad de los prometidos!
Y, entendido por este Cabildo y ser justo, mandaron que el Mayordomo de la Ciudad le dé cincuenta pesos, y que sí mas se gastare, se le pagará, además de los mil pesos prometidos de albricias por la negociación.
Pensaba en el momento en que todos habían brindado por los prometidos, pensaba en el primer beso -pero todo esto se lo callaba; ahora no era sino una vieja solterona.
Clara y Nataniel sintieron una fuerte inclinación mutua, contra la que nadie tuvo nada que oponer. Estaban, pues, prometidos cuando Nataniel abandonó la ciudad para proseguir sus estudios en G.