profeso

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profeso, a

(Del lat. professus .)
1. adj./ s. RELIGIÓN Se aplica al religioso que ha profesado las profesas y las novicias conviven en el convento.
2. adj. RELIGIÓN Se refiere a la casa o al colegio que está habitado por los profesos.

profeso, -sa

 
adj.-s. Díc. del religioso que ha profesado.
Traducciones

profeso

ADJ (Rel) → professed
Ejemplos ?
Los que yendo por la calle, por debajo de la capa sacaren la mano y fueren tocando con ella por las paredes, admítense por hermanos y se les concede seis meses de aprobación, en que se les manda se reformen; y si lo hicieren costumbre, luego el hermano mayor les dé su túnica y las demás insignias, y sean tenidos por profesos.
Los que, jugando a los bolos, si acaso se les tuerce la bola tuercen el cuerpo juntamente, pareciéndoles que así como ellos lo hacen lo hará ella, declarámosles por hermanos ya profesos.
Los que, cuando están subidos en alto, escupen abajo, ya sea por ver si está el edificio a plomo ya para si aciertan con la saliva en alguna parte que señalan con la vista, los condenamos a que se retraten y reformen dentro de un breve término, pena de ser habidos por profesos.
Los que, por ser avarientos o por otra cualquiera causa o razón que sea, como no nazca de fuerza o necesidad (que no se; deben guardar leyes en los tales casos) cuando van a la plaza compran de lo más malo por más barato, como si no fuera mas caro un médico, un boticario y un barbero todo el año en casa curando las enfermedades que los matos mantenimientos' causan, condenámoslos en desgracia general de sí mismos, declarándolos, como los declaramos por profesos, y los mandamos no lo hagan, o serán por ello castigados de los curas, sacristanes y sepultureros de su parroquia, más o menos conforme al daño causado por su necedad.
Los que, habiendo jugado a los naipes u otros juegos, aunque hayan perdido, ora sea por mostrarse generosos, ora por complacer algunas damas, dieren barato, los declaramos por ya profesos, y mandamos que se tenga particular cuenta con ellos, porque falta muy poco para echarlos en incurables.
Primero los novicios, pálidos, ingenuos, demacrados: Después los profesos, sombríos, torturados, penitentes: Todos rezaban con la vista baja y sobre las sandalias los cirios lloraban gota a gota su cera amarilla.
Las plagas de Dios ya están cayendo sobre la tierra, arrasando las estructuras más costosas como si fuera mediante un soplo de fuego desde el cielo. ¿No harán estos juicios recapacitar a los profesos cristianos?
Los incrédulos tienen derecho a esperar que los que profesan ser observadores de los mandamientos de Dios y de la fe de Jesús hagan más que cualesquiera otros para promover y honrar la causa que representan por su vida consecuente, su ejemplo piadoso y su activa influencia. ¡Pero con cuánta frecuencia los profesos defensores de la verdad han demostrado ser los mayores obstáculos para su adelanto!
Los precursores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día concibieron el pensamiento de que en esta fecha Jesucristo pasó del «lugar santo» del santuario celestial, al «lugar santísimo», donde comienza a juzgar a los profesos cristianos de todos los tiempos.
También excluye a los religiosos profesos, para los que establece la excepción de que pueden hacerlo siempre que sea compraventa al contado o a nombre de sus conventos.
Los Profesos y Grandes Profesos se dedicaban, mediante el estudio y la meditación, a profundizar en la doctrina expuesta en los textos ("instrucciones secretas") conservados por el Colegio metropolitano.
Los Caballeros que la componían se dividían en dos categorías: los Profesos y los Grandes Profesos, reunidos en un Colegio metropolitano.