Ejemplos ?
La de maíz es la más alta alcanzada hasta ahora. Producimos, además, principalmente, trigo, frijol, algodón, caña, arroz, café, henequén, cebada y sorgo.
Por primera vez en casi dos décadas, gracias en parte a la estrategia para la energía de Estados Unidos mencionada antes, producimos más petróleo aquí en nuestro país que el que compramos de otros países.
Este ensayo sostiene, que la prueba de un éxito económico, no es la cantidad que producimos, sino lo que hacemos para que la vida sea tolerable o agradable...” y esa fue toda su vida, el desarrollo de este gran escritor, ya fallecido hace poco —lamentablemente—, murió como de 90 años, y no dejó de escribir hasta sus últimos días, John Kenneth Galgraith; la economía pues.
Este esfuerzo extraordinario se aprecia mejor si se considera que ahora producimos todo el maíz y el fríjol que demanda una población 35 millones mayor que hace 20 años, última época en que dejamos de importar estos productos básicos.
El volumen de exportaciones de crudo durante lo que va de este año registró un promedio diario de medio millón de barriles, cercano a la tercera parte de lo que producimos.
Sin el crédito exterior, ni el sector público ni el sector privado hubieran podido disponer de la cantidad suficiente de divisas internacionales para adquirir los numerosos bienes de capital que han sido indispensables a nuestro desenvolvimiento y que debemos comprar fuera porque aún no los producimos.
La inversión ha crecido en México a ritmos acelerados y, con ella, la creación de empleo. El salario promedio ya no decae, sino que se recupera gradualmente por regiones. Producimos más y con mejor calidad.
Y el etanol se produce con maíz. Y producimos maíz aquí mismo en los Estados Unidos de América. Una manera de volvernos menos dependientes del petróleo extranjero es usar lo producido en Estados Unidos como combustible para nuestros autos.
De hecho, lo que hacemos es financiar con créditos externos la adquisición, en el extranjero, de lo que aún no producimos y estimular con ellos a la producción nacional.
Los hombres se habían ido repartiendo el trabajo sin ponerse de acuerdo; a ninguno, al proceder a esa división, había guiado el interés de los demás, sino la utilidad propia; lo que es cada uno, al buscar esa utilidad propia, había venido a armonizar con la utilidad de los demás, y así, en esta sociedad espontánea, libre, se presentan: primero, el trabajo, que es la única fuente de toda riqueza; después, la permuta, es decir, el cambio de las cosas que nosotros producimos por las cosas que producen los otros; luego, la moneda, que es una mercancía que todos estaban seguros habían de aceptar los demás; por último, el capital, que es el ahorro de lo que no hemos tenido que gastar, el ahorro de productos para poder con él dar vitalidad a emoresas nuevas.
Respecto a estos últimos puntos acaecidos en días recientes, deseo informar a esta representación nacional que acaba de regresar de Venezuela el Secretario del Patrimonio Nacional para echar las bases de una oficina organizadora de ese instrumento latinoamericano de defensa de los precios, de las materias agropecuarias e industriales que producimos, y para consolidar compras de lo que tan caro importamos.
Entones, este es un ejemplo, ¿ves?, ya tenemos una alianza, producimos tractores, y bueno casi listo para comenzar a comerciar con Mercosur.