Ejemplos ?
Que en el siglo presente y los pretéritos siempre irán en consorcio el bien y el mal, y si en éstos de malo hubo muchísimo, en el otro de bueno mucho no hay.
Los millonarios del mundo entero dejaban toneladas de dólares en ella y los pretéritos miserables se habían trans-formado en potentados.
Enviaba su fotografía, que fue examinada a simple vista y con una lupa, pues aquello era lo bueno de los retratos, que permitían ser examinados con la lente más nítida, y entonces aún se notaba más el parecido. Esto no lo habría podido hacer ningún pintor, ni los más famosos de los tiempos pretéritos.
Cuando lo vieron emerger tambaleante por la ceguera de las radiaciones, ladraron y aullaron recordando los pretéritos tiempos de sus nostalgias de luna; ladraron y aullaron con tal fuerza que los postes iluminados se estremecieron y los árboles recogieron sus ramas temerosos y asqueados del veneno de sus demarcadores regadíos.
Soy yo, por tanto, el carnicero, y lo que la paciente rechaza es la posibilidad de tales transferencias al presente de ideas y sentimientos pretéritos.
A las evocaciones clásicas despiertan los dioses autóctonos, los de los altares pretéritos de Copán, Palenque, Tihuanaco, por donde quizá pasaran en lo lejano de tiempos y epopeyas Pan y Baco.
Que el sol de América desvanezca, en una esfumación de incoloras nubes, los pálidos fantasmas del cortejo de los pretéritos siglos.
Por todo lo anteriormente expuesto, esta honorable Cámara de Diputados no puede dejar pasar desapercibida tan importante efeméride. Los tiempos actuales requieren que recordemos el ejemplo de los grandes hombres pretéritos.
Se sintió, entonces diáfana y transparente, joven de nuevo como en días pretéritos; pero la hoja escrita que estaba encerrada en su interior se estropeó completamente con él lavado.
Se habían cogido de las manos, como el bisabuelo y la bisabuela de Nyboder, y, lo mismo que ellos, hablaban de los tiempos pretéritos y de las bodas de oro.
Madero, están siendo discutidas acaloradamente en polémicas de subido tono, características de pasión y reveladoras de que el elemento revolucionario del país está siendo víctima de hábiles maniobras reaccionarias, pues el calor de sus muy especiales adhesiones a cada uno de los personajes enumerados, están faltando a sus deberes de solidaridad so pretexto de defenderlas, entregando a la maledicencia pública y a la voracidad de los enemigos, hechos pretéritos, argumentos que fueron demeritados por el tiempo e incurriendo en el error de juzgarse a sí mismos, en vez de dejar a la posteridad la tarea de emitir estos juicios.
Aquí entraba el remordimiento, que ahora lo era, y antes, al pasar por ello, había sido desencanto glacial, amargura íntima, vergonzante... Acá y allá, por butacas y palcos, estaban algunos de aquellos adoradores pretéritos...