Ejemplos ?
Nuestra mayor dificultad estriba en que el pueblo no se preocupa suficientemente por los negocios públicos en beneficio de la democracia.
Ser forastero en tierra extraña es condición bien amarga. Nadie se preocupa de uno, a no ser que le estorbe. Y entonces la preocupación lleva consigo el quitárselo a uno de encima.
Por eso implementamos una política de tolerancia cero contra la violencia intrafamiliar, que afecta principalmente a nuestras mujeres, niños y ancianos. Sin duda nos preocupa la brusca caída en la tasa de natalidad que afecta a nuestra sociedad.
59 casos : Ventaja, porque descansamos de nuestros problemas. 4. 91 casos : Ventaja, porque encontramos respuestas a muchos de lo que nos preocupa. IX.
Por esta trágica convicción, señores, nos preocupa tanto afirmar la necesidad de anteponer el salvamento de nuestra vida étnica a toda jurídica delicadeza, porque estamos en el fondo convencidos de que tenemos muy poca vida, de que urge acudir a salvar esos últimos restos de potencialidad española.
Toda una baraja de próceres —baraja compuesta, a diferencia de la del jugador, de naipes, todos, de la misma alta valía— me atemoriza y preocupa, con sus doce gloriosas sombras que son ya carne de historia, pasto de la misma historia, desde el respaldo de la silla que vuestra magnanimidad —y también, en cierto modo, vuestra crueldad— me ha destinado.
Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como personas, llegaremos a la tierra prometida. Así que esta noche estoy feliz; no me preocupa ninguna cosa; ¡No le temo a ningún hombre!!
El compañero doctor Fidel Castro ha estado conversando con nosotros, y yo noto una preocupación bastante grande entre todos los arquitectos aquí presentes. Noto una preocupación que a mí me preocupa, una preocupación que yo no entiendo mucho.
De lo que se trata, fundamentalmente, en la sugestión del Cabildo cursada a las demás cancillerías de América (exclusión hecha de la de Canadá, que no sé por qué causas sigue siendo un Estado ignorado por nuestro panamericanismo oficial), es de la posibilidad de convenir, entre todos los gobiernos hoy existentes, en una especie de “Santa Alianza”, encaminada a asegurar mediante un común régimen más o menos policial de intervenciones multilaterales, el nivelado de la democracia y los derechos humanos en el hemisferio (vuelvo a repetir que no preocupa Canadá y agrego que tampoco interesa Puerto Rico, a pesar de que, con toda justicia, reclame y tenga su derecho a la independencia).
¿Lo era?. Tampoco me preocupa que algunos lo encuentren demasiado fuerte de carácter y sombrío. Decía Aristó (folósofo estoico, discípulo directo de Zenón, departiendo enseñanza en Atenas hacia el 270 a C) que prefería un adolescente serio, que no uno riallero y amable con la turba; el vino se hace bueno cuando de novel parecía dura y áspero, pero no aguanta demasiado tiempo el que ya en la cuba gustaba.
Y así pasamos la vida, señora; esperando o añorando. En tanto que la mitad del alma se ocupa de lo que fué, la otra mitad se preocupa de lo que va a ser.
No es la existencia de uno u otro problema lo que molesta a los ciudadanos, sino la dificultad de las instituciones para resolverlos. A nuestro pueblo no le preocupa asumir responsabilidades, sino desconocer en nombre de qué y para qué hacer sacrificios.