Ejemplos ?
y mando tres embarcaciones para transbordarnos a los que aun quedábamos en la fragata, lo que no hice hasta no prender fuego al buque, inutilizar los cañones y arrojar al agua las armas que no podían servir .
¿Y no será éste realmente el caso del sueño antes expuesto, en el que del resplandor que a través de sus párpados recibe durante el reposo deduce el sujeto la conclusión de que una vela ha caído sobre al ataúd y ha podido prender fuego al cadáver, y transforma esta conclusión en un sueño, dándole la forma de una situación sensible y presente?
Penosa es la vida, en semejante ambiente cargado de agua, con el cielo que se desploma en lágrimas sobre el suelo esponjoso y empapado: difícil es prender fuego y conservarlo prendido; apenas alcanzan para ello los cardos secos y las ramas de cicuta que, por el camino, se han podido juntar y se han guardado al reparo, con toda clase de cuidados.
Si algunos jóvenes jesuitas, sabiendo que la Iglesia aborre­ce a los réprobos, que los jansenistas están condenados por una bula, que por lo tanto los jansenistas son réprobos, se van a prender fuego a una casa de los Padres del Oratorio porque Quesnel, el oratoriano, era jansenista, está claro que no habrá más remedio que castigar a esos jesuitas.
Los esclavos habían urdido un complot para prender fuego a la Ciudad en varios puntos y, mientras la gente estuviera intentando salvar sus casas, apoderarse del Capitolio.
Estos hombres habían proporcionado primero a los veyentinos una salida para prender fuego a las obras de asedio, y ahora habían traicionado al ejército y entregado el campamento romano a los faliscos.
Se enviaron hombres a prender fuego a una gran cantidad de troncos depositados en las márgenes del Anio, y la mandaron flotando río abajo en balsas.
Mangora entonces, a favor de la tormenta que acababa de estallar, comunicadas las señas y contraseñas, hizo prender fuego a la sala de armas, abrió las puertas de la fortaleza a la tropa, y todos juntos cargaron sobre los dormidos españoles, haciendo una espantosa carnicería.
Echome a mí la culpa de la desgracia, diciendo ante todo el mundo que al pasar junto a una hoguera, me había acercado intencionadamente a ella, para prender fuego a la estopa.
Los dos mayores querían prender fuego el árbol para ahumar a las abejas y apoderarse de la miel; pero su hermano el Simple los contuvo, diciéndoles: -Dejad en paz a esos animales; no consentiré que los queméis.
O el general Belgrano, cuando desobedeciendo las órdenes de Buenos Aires, de los porteños, ordenó no retirarse, ordenó el Exodo Jujeño, ordenó prender fuego a todo y librar las batallas de Salta y Tucumán donde se consolidó definitivamente la independencia nacional.
La turbamulta española no diferencia en mucho un republicano de un anarquista: al uno y al otro les engloba en el nombre de revolucionario, es decir, enemigos de Dios y de los hombres, monstruos capaces no sólo de fusilar a frailes y curas, sino de prender fuego a toda España y hasta de suprimir a la Virgen del Pilar.