Ejemplos ?
Los discípulos dicen a Jesús: Dinos como será nuestro fin. Jesús ha dicho: ¿Así habéis descubierto el origen, que ahora preguntáis referente al fin?
Ha desaparecido tan de prisa, y corría tan encorvada, que no podría realmente juraros... Pero, si me preguntáis si creo que fuese el señor Hyde, entonces tengo que deciros que sí.
Que quién es, preguntáis: aquélla que veis indecentemente avanzar, mímicamente y molestamente riendo con boca de cachorro galicano.
Mas esas cosas que me preguntabais en aquellos días, no os las dije entonces. Ahora quiero comunicarlas, pero no preguntáis de ellas.
Creemos que la humanidad por primera vez ha comenzado a comprender el ideal que Dios tiene acerca de ella, y cada generación debe ahora estar un paso más arriba. "¿Preguntáis qué buscamos cuando innumerables generaciones hayan pasado?
No vuestra compasión, sino vuestra valentía es la que ha salvado hasta ahora a los infortunados. »¿Qué es bueno?« preguntáis. Ser valiente es bueno En el mismo capítulo citado en la nota anterior, los reyes dicen a Zaratustra.
Por qué permitió Dios que la pasión del enemigo se cebase en los cuerpos de los continentes Y si acaso preguntáis por qué permitió Dios tan horribles crímenes, diré con el Apóstol:«Alta es, sin duda, y que se pierde de vista la providencia del Autor y Gobernador del mundo, incomprensibles sus juicios e investigables sus ideas y caminos».
Finalmente, si el campesino da alguna vez otras noticias con relación al transcurso del Tiempo, nunca será de un modo técnico y preciso, sino por medio de las figuras siguientes: Supongamos que le preguntáis: -¿Cuántos años tiene este zagal?
CORTÉS.- Pudisteis pelear por rechazarnos y pudimos nosotros pelear por reduciros. ¿Me preguntáis con qué derecho? Con el de la fuerza, que regía en mi tiempo la tierra y es probable que la rija hasta la consumación de los siglos.
-¿Quién es el Divino? El mayordomo abrió los brazos definitivamente consternado: -¿Y vos me lo preguntáis, Excelencia? ¡Quién puede ser sino Leonardo de Vinci...!
Si le hacéis, alguna pregunta, decía ella, es una caja de hoja de lata de que no sacareis ni una palabra; si no le preguntáis nada, en breve no sabréis como hacerlo callar: será una verdadera comadre.
-¡Ay, desdichada señora! -dijo uno de ellos-, ¡y como habéis estado sin sentido, pues eso preguntáis! A esto, y al grito de doña Inés, habían ya salido las criadas alborotadas, tanto de oír dar voces a su señora como de ver allí tanta gente.