potrillo


También se encuentra en: Sinónimos.

potrillo, a

s. m. Caballo o yegua menor de tres años.
Traducciones

potrillo

SM
1. (= caballo) → colt
2. (Chile) (= copa) → tall glass
3. (Andes) (= canoa) → small canoe
Ejemplos ?
Un peón había tenido tiempo de asestarle un machetazo en la oreja, y el animal, al trote, el hocico en tierra y el rabo entre las patas delanteras, había cruzado por nuestro camino, mordiendo a un potrillo y a un chancho que halló en el trayecto.
El hombre se desplomó sobre el pecho, recuperó el equilibrio furiosamente, hizo caer redondo al niño como hubiera podido hacerlo un potrillo salvaje y después volvió hacia él un rostro al que le faltaba la mandíbula inferior; de los dientes superiores a la garganta, se abría un gran hueco rojo franqueado de pedazos de carne colgante y de esquirlas de hueso.
Vení, largáme un abrazo, rubio amargo... ¿cómo estás? Y decíme... ¿te acordás de tu potrillo picazo?... Agapito ¿Cuál?... ¿Aquel bellaco viejo?
Es que la yegua no pare todos los años; a la mitad de potrancas que para nada sirven y, para que un potrillo llegue a ser caballo, se necesitan cuatro años y tener la suerte de que le salga bueno, de que no se estropee, mil cosas.
"si te pillo hoy en pedo lo verás, matucho, si te me vas golpio y sin el potrillo!" Olivera ¡La Purísima, el muchacho, que es propio para un descuido!
Vender yeguas gordas, a veces, le sucedía, pero por casualidad y pocas, porque las tenía tanto amor que, por un motivo o por otro, nunca dejaba que el resero sacase las que más le hubiesen gustado: ésa, porque era hija de la yegua madrina de la tropilla de su finado padre, o por haber sido la madre de su crédito; ésta, porque era muy alta; aquélla, porque era de un pelo singular; esa otra, porque todavía le mamaba el potrillo, un grandulón de año y meses pero ¡tan guapito el animal!
De suerte que en cuanto entró en el pueblo esa mañana, le dio al potrillo la gana de espantarse, y se tendió; Y ya por el costillar lo echó al hombre de cabeza, y en colmo de la maleza medio lo empezó a arrastrar.
–¿Pero entonces es la marca vieja, la de pescao con raya abajo? –Sí, pues. La marca'e ña Rosaura, que jué quien me regaló el potrillo. –¿Vive entuavía na Rosaura?
Cuando hizo sus quince años, su padrino le regaló la primera yegua mora, con un potrillo rosillo, y su padre le sacó un boleto de marca a su nombre.
Claro es que un potrillo marcado por error, o un toro de mala muerte hecho buey porque embroma la hacienda del vecino, o la reclamación, más o menos fundada, de un puestero en una cuenta del patrón, o mil otros casos por el estilo, no parecen, a primera vista, poder contener ni el embrión de un pleito, pero, de cualquier huevo, empollado por un ave negra, sale cada víbora que asusta.
si las yeguas eran ajenas. Venía también un animal quebrado de una pata, otro medio deseogotado y faltaba un potrillo rosillo, el más lindo de la manada.
Se cruza el arroyo; el potrillo guapea; a los relinchos de la madre, entró en el agua, y salió bien al otro lado: a duras penas, pero salió; ya es gente.