poseedor

(redireccionado de poseedora)

poseedor, a

1. adj./ s. Que posee cosas es el actual poseedor de los bienes de la abuela. posesor, poseyente
2. poseedor de buena fe DERECHO El que ignora que sea ilícito su título o modo de adquirir.
3. tercer o tercero poseedor DERECHO El que adquirió bienes por título singular del demandado o condenado u obtuvo bienes gravados con una hipoteca para soportar los efectos de ésta.

poseedor, -ra

 
adj.-s. Que posee.

poseedor, -ra

(posee'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
que tiene o dispone de una cosa los ciudadanos poseedores de terrenos

poseedor, -ra


sustantivo masculino-femenino
persona que tiene o dispone de una cosa el poseedor del inmueble
Traducciones

poseedor

possuidor

poseedor

holder

poseedor

Inhaber

poseedor

titulaire

poseedor

houder

poseedor

posiadacz

poseedor

持有人

poseedor

持有人

poseedor

indehaveren

poseedor

홀더

poseedor

innehavaren

poseedor

SM/F
1. (= dueño) → owner, possessor (frm)
2. [de puesto, récord] → holder
Ejemplos ?
Es decir, aceptaban la servidumbre a la clase poseedora y convertirse en siervos de ésta a condición de recibir los medios de subsistencia.
Entre estas dos clases sociales no puede existir vínculo alguno de amistad ni de fraternidad, porque la clase poseedora está siempre dispuesta a perpetuar el sistema económico, político y social que garantiza el tranquilo disfrute de sus rapiñas, mientras la clase traba­jadora hace esfuerzos por destruir ese sistema inicuo para instaurar un medio en el cual la tierra, las casas, la maquinaria de producción y los medios de transportación sean de uso común.
La Nación Mexicana es poseedora de una biodiversidad de las más amplias en el mundo, y en su territorio se encuentran áreas que son centro de origen y de diversidad genética de especies y variedades que deben ser protegidas, utilizadas, potenciadas y aprovechadas sustentablemente, por ser un valioso reservorio de riqueza en moléculas y genes para el desarrollo sustentable del país; II.
Extraordinaria desazón sufrió Barbastro al saber que la aldeana poseedora del prado que mordía la finca se mantenía en sus trece.
La no-violencia propugna la distinción entre la persona (poseedora de derechos inalienables) y el personaje (el rol o función social carente de intocabilidad).
La obra poética de Gabriela Mistral, Desolación (1922), Ternura (1925), Lagar (1954), está hecha de fuerza y de pasión, y a pesar de su descuidada forma es poseedora, en su canto al amor y a su Chile natal, de un alto lirismo.
han dotado a la población estable de Ledesma de una serie de infraestructuras que la hacen mirar con comodidad el futuro y al visitante contemplar una Villa próspera en continua remodelación y restauración poseedora de un bello patrimonio histórico, artístico, cultural, gastronómico y paisajístico.
El fauno, enmarañado en grandes verdes hojas ribereñas, pregusta los placeres reales que ha de darle la virgen, tan inspiradora de amor, en su humilde lloro. -Te miraré con toda mi potencia poseedora.
La verdadera mujer inconquistable es aquella que nació y se crió fea; que sabe que lo es y vive encastillada en su propia desesperación; que tiene el bastante talento para comprender que no puede inspirar deseos, y la bastante dignidad para no mentirse a sí misma fingiendo creer la mentira ajena; que ansía el verdadero amor, y ya que no sacerdotisa, aspira a ser mártir de ese sentimiento; que poseedora, en fin, de un rico diamante envuelto en áspera corteza, prefiere encerrarlo consigo en la tumba a verlo brillar en el pecho de un libertino.
Para los efectos de esta Ley, se entiende por comercializadora de servicios de telecomunicaciones toda persona que, sin ser propietaria o poseedora de medios de transmisión, proporciona a terceros servicios de telecomunicaciones mediante el uso de capacidad de un concesionario de redes públicas de telecomunicaciones.
Se sintió dominada por un irresistible deseo de lucir ante su amigo aquella maravilla artística de que era poseedora, gracias a la generosidad de su padre y sin premeditarlo nada, tomó la resolución más atrevida.
De mis investigaciones filológicas he sacado en limpio que el origen de la frase fue el siguiente: Hallábase en covacha del hospital de Santa Ana una enferma, llegada a tal punto de consunción y flacura, que cuando se pasaba la mano por el enjuto rostro, decía suspirando: «¡Ay, ya esta cara no es la mía!» Antes de ir a parar en el santo asilo había sido poseedora de algunos realejos que se evaporaron en médicos y menjurges de botica; pero vecinas maldicientes aseguraban que si bien era cierto que la infeliz no era ya dueña de la estampa del rey en monedas, no por eso le faltaban arracadas de brillantes, collarín de perlas panameñas, sortijas con piedras finas y otros chamelicos de oro.