portazo

portazo

1. s. m. Golpe dado por una puerta al cerrarse o ser cerrada de forma violenta un fuerte portazo me despertó.
2. Acción de cerrar la puerta con fuerza para demostrar disgusto al irse de un sitio o al despedir a una persona dio un portazo y se fue de la reunión.

portazo

 
m. Golpe recio que da la puerta al cerrarse.
Acción de cerrar la puerta para desairar a uno y despreciarle.

portazo

(poɾ'taθo)
sustantivo masculino
golpe fuerte que da una puerta al cerrarse Se marchó dando un portazo.
Traducciones

portazo

slam, bang

portazo

SMslam
cerrar la puerta de un portazoto slam the door (shut)
dar o pegar un portazoto slam the door
Ejemplos ?
-( La mira fijo un instante y le hace la mueca característica de los napolitanos. Se va a su cuarto dando un portazo al entrar .) ENCARGADA.
Pero no fue así. Decidieron dar el portazo del 21 de agosto y repetir la soberbia del carro completo. Ocurre que, en la historia, las puertas del cambio pacífico y del cambio violento, de la paz y de la guerra, se encuentran ligadas inversamente: cerrando una se abre la otra.
El obispo se había encontrado, al fin, con la horma de su zapato. Dio un portazo y se encerró en el dormitorio. Alcalde de corte en 1752 era el licenciado D.
— y a punto estaba de dar el portazo, cuando la voz sugerente del caballero la detuvo: —Permítame un momento y le demostraré lo interesante que es esto.
---Pues probaremos entrambos Nuestra fortuna, señora, Y si hay galan de por medio Cuidad bien que no os le coja, Porque ya sabeis que hay leyes Que queman á las sin honra, Y que es sentencia que dada Ni el mismo rey la revoca. Y esto hablando el rey Egica En el manto se reboza Y dando un fuerte portazo Dejó á la princesa á solas.
Yo ya no voy a sacrificarme más para que cuando sean lo que quieren, me paguen mal, como toda la pinche gente.— Y enfurecido salió de la casa dando iracundo portazo.
-¡No me interesa comprar nada! Aquí tenemos todo de sobra.- y dio tamaño portazo que Miguelón se quedó casi desnarigado. Entonces se acercó a la orilla de un ventanal y le ofreció un anillo que decía mágico, pero nadie respondió.
No quiero seguir oyéndote hacer semejantes comparaciones. Y diciendo esto, salió majestuosamente, dando un portazo. En una palabra, a miss Murdstone no le caía en gracia, mejor dicho, no le caía a nadie, ni aun a mí mismo, pues los que me querían no podían demostrármelo, y los que no me querían me lo demostraban tan claramente, que me hacían tener la dolorosa conciencia de que era siempre torpe, antipático y necio.
Y abstracto de su cuerpo, trasmutado en soledades locas, no percibió las fabricadas garras de su materia núbil, barcaza endeble, —ilusa aspiración de cosmos— y no acabó la travesía dorada de los inciensos... En el portazo que siguió al insulto, sin paraísos volátiles ni hadas...
El mismo, más que te pese; pero hazte un poquito atrás, porque levantando el brazo, empuja a espacio la puerta. Entró, y dejándola incierta, sopló el aire y dió un portazo.
Justo entonces la puerta se entreabrió un poco y una criatura con un largo pico asomó la cabeza un instante, sólo para decir: --¡No se admite a nadie hasta la semana después de la próxima! --y desapareció luego dando un portazo.
Con aire de vergüenza le dije a lo que iba... Ella abrió lo más que pudo los ojos y me insultó. De un portazo cerró furiosa. Algo gritó...