Ejemplos ?
-exclamó ella, mientras pasaban por delante de viejos castillos del tiempo de los caballeros, cuyos rojos muros y recortados frontones se reflejaban en los canales donde nadaban cisnes, y a lo largo de los cuales se extendían antiguas y frescas avenidas.
«Cada día pasan por delante de nuestros ojos los entierros de personas conocidas y no conocidas, y nosotros, divertidos en otras cosas, llamamos repentino lo que toda la vida se nos están intimando.» Según esto, no es culpable el rigor de los hados, sino la malicia del humano entendimiento que, insaciable de todas las cosas, siente salir de la posesión a que fue admitida por voluntad.
Vivia en Jerusalen Al morir el Redentor, Y al conducirle al suplicio En que la vida nos dió. Lleváronle por delante De mi casa, y al rumor De los gritos y el tumulto Del pueblo salí al balcon.
Ammi no hizo mucho caso de todo aquello hasta una noche que pasó por delante de la casa de Nahum en su trineo, en su camino de regreso de Clark's Corners.
Pero si, mientras el comerciante está contando las dos sumas que acaba de cobrar y hace tintinear en su mano satisfecho los dos escudos de diferencia de una y otra cuenta, pasa por delante de su tienda un pobre infeliz condenado a galeras por haber robado de un bolsillo algún pañuelo sucio y agujereado va y exclama: ¡Mirad que gran criminal!, ¡si la justicia fuera justa, ese truhán sería descuartizado vivo, y yo iría a verlo!, y dice esto con los dos escudos en la mano, Eustaquio, ¿qué piensas tú que pasaría si según el deseo del comerciante la justicia fuera justa?
Sentado estaba, como digo, pensando, según vulgarmente se dice, en las musarañas, cuando pasaron por delante de mis ojos dos mariposas blancas como la nieve.
Hasta mañana, querida oíanse al paso de la gran dama, que con la frente alta, provocadora la mirada y atrayendo hacia sí al cómplice de sus traiciones, atravesaba orgullosa por delante de todos, luciendo las galas que habían arrojado sobre su cuerpo las debilidades de un viejo, y el amante que supo conquistarse con el incontrastable poderío de su hermosura.
Entregaron su cuerpo a las privaciones, su honra a las lenguas, su mocedad a un ascetismo risible, menospreciado..., y cumplieron la palabra dada a una moribunda de salvar un honor y hacer dichoso a un hombre. Y cuando paso por delante de la tapia de la casita donde vegetan las tres valientes, me descubro.
Es la voluntad del señor gobernador, que este sombrero sea honrado como su propia persona. El que pase por delante de él, debe hincar la rodilla y descubrirse, con lo cual reconocerá el rey a sus súbditos.
––me parece que estamos aquí como puestos a la vergüenza, porque la verdad es que es vergonzoso para un soldado hacer guardia junto a un mal sombrero... Esta gente nos desprecia, sin duda. Descubrirse al pasar por delante de él... confesemos que es un extravagante capricho.
(HILDEGARDA, MATILDE, ISABEL llegan llevando a sus niños de la mano, y pasan por delante de la percha.) LEUTHOLD.––¡Valiente pillo estás tú con ese celo!
Mi tío se entretenía en contarme la vida y milagros de cada aldeano que pasaba por delante de nosotros, saludándonos humildísimamente, provisto ya de su miserable tajada, objeto de sus ahorros de un mes.