populacho


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populacho

(Del ital. popolaccio.)
1. s. m. despectivo Chusma, lo más bajo del pueblo dirigió su discurso al populacho.
2. Multitud desordenada de gente el famoso actor se vio acosado por el populacho. vulgo

populacho

 
m. Lo ínfimo de la plebe.
La multitud en revuelta y desorden.

populacho

(popu'laʧo)
sustantivo masculino
conjunto de las personas que tienen bajo nivel social y cultural Esos bailes son para el populacho.
Sinónimos

populacho

sustantivo masculino
(desp.)chusma, gentuza, vulgo.
Traducciones

populacho

Gesocks, Pack

populacho

SM (= capa social) → plebs pl (pey); (= multitud) → mob
Ejemplos ?
Por eso a mí me ven, desde el populacho hasta los intelectualoides, como alegre y vistosa; gai, en la breve y antigua palabra provenzal; y tantas adjetivaciones semejantes que me han endilgado: animada, vital, festiva; hasta de loca disfrazada me han tratado.
Europa sentíase alarmada ante las conmociones de Francia, próxima a dar a luz algo nuevo y monstruoso; agitaciones, motines, las fortalezas reales tomadas al asalto por el populacho, los reyes en peligro, después, con lenta degradación de la Monarquía, su fuga infructuosa, la invasión de las Tullerías, la prisión, el suplicio de los regios parientes.
El pueblo y la soldadesca estaban apeñuscados en torno al patíbulo, mientras disipábase el humo de la descarga y prorrumpía el populacho en broncos gritos cuyos ecos fueron a perderse en la tahona de Sico y los molinos de Pelayo.
Tal vez hubiese valido más que ni la niña hija del populacho, ni yo, el refinado intelectual, nos hubiésemos encontrado para perpetuar el sufrimiento.
Lo que hace al hato el tigre del somonte en el ircano campo o junto al Ganges, o al manso y baifo el lobo en aquel monte que a Tifeo enterró tronco y falanges, allí hace el soberbio Rodomonte, no diré que a milicias o a falanges, sino al ruin vulgo y populacho indigno del que es morir, antes que nazca, el signo.
Porque con respecto a todas esas consideraciones, que me has alegado, de dinero, de reputación, de familia ¿qué otra cosa son que consideraciones de ese vil populacho, que hace morir sin razón, y que sin razón quisiera después hacer revivir, si le fuera posible?
La guerra general, un lujo horrible, el orbe por dos pueblos oprimido, repúblicas y reinos devorados, de Europa el equilibrio destruido; de la filosofía los sagrados principios por la chusma de escritores con descaro increíble calumniados; de cuanto del delirio en los furores un populacho vil ejecutara, culpados los más célebres autores.
Baste ver cómo todo lo más florido de Sevilla, hasta el mismo señor arzobispo, vienen a un humilde convento para escucharlo. Y no se crea que sólo la gente sabida, y a la que se le alcanza esto de la solfa, conoce su mérito; sino que hasta el populacho.
Un pedante, creyendo que los cuatro comisionados tenían facultad para alejar de Lima cuanto quisiesen la línea equinoccial, se echó a murmurar entre el pueblo ignorante contra el virrey marqués de Villagarcía, acusándolo de tacaño y menguado; pues por ahorrar un gasto de quince o veinte mil pesos que pudiera costar la obra, consentía en que la línea equinoccial se quedase como se estaba y los vecinos expuestos a sufrir los recios calores del verano. Trabajillo parece que costó convencer al populacho de que aquel charlatán ensartaba disparates.
Cada reina iba acompañada de sus damas de honor, que por lo regular eran esclavas jóvenes, mimadas de sus aristocráticas señoras, y a quienes éstas por vanidad engalanaban ese día con sus joyas más valiosas. Seguía a la corte el populacho de la tribu, con cirio en mano las mujeres y los hombres tocando instrumentos africanos.
Viendo, como vemos, a los dioses de la elite confundidos en sus mezquinas funciones con los dioses inferiores, como miembros del senado con el populacho, y hallando, como hallamos, que algunos de los dioses que no han creído dignos de ser elegidos tienen oficios mucho más importantes y nobles que los llamados selectos, no podemos menos de pensar que se les llama selectos y primates no por su más prestante gobierno del mundo, sino porque han tenido la fortuna de ser más conocidos por los pueblos.
emborracharme de ella, mezclar todas sus palpitaciones con las palpitaciones de nuestro corazón antes de que él se convierta en ceniza helada; sentirla en todas sus formas, en la gritería del meeting donde el alma confusa del populacho se agita y se desborda en el perfume acre de la flor extraña que se abre, fantásticamente abigarrada, entre la atmósfera tibia del invernáculo; en el sonido gutural de las palabras que hechas canción acompañan hace siglos la música de las guzlas árabes; en la convulsión divina que enfría las bocas de las mujeres al agonizar de voluptuosidad; en la fiebre que emana del suelo de la selva donde se ocultan los últimos restos de la tribu salvaje...