Ejemplos ?
¿Es cierto que la preferencia de Estados Unidos se inclinó espontáneamente a ofrecer a nuestro gobierno su “generosa ayuda militar consagrada en sus leyes de 1948 y 1951, como lo hizo – pongamos por caso, con Turquía, Grecia, Irán, Irak, etc.?
¿Acaso es factible predecir los grados de indignación que causará un atropello, desconociendo los caracteres de crueldad que haya revestido, si ha habido motivo provocador del mismo y otros detalles de interés, para que sometamos a la deliberación del Congreso determinadas, concretas, definidas y detalladas actitudes? Pongamos dos breves ejemplos prácticos, retratados de la vida real, en apoyo de nuestro parecer.
Ea pongamos a los dioses por testigos, que serán los mejores y los que más cuidarán de que se cumplan nuestros pactos: Yo no te insultaré cruelmente, si Zeus me concede la victoria y logro quitarte la vida; pues tan luego como te haya despojado de las magníficas armas, oh Aquileo, entregaré el cadáver a los aqueos.
Seános, pues, de consuelo cuando nuestra mansedumbre dejare la venganza, que no faltará quien castigue al desvergonzado, soberbio e injurioso: vicios que no se ejercitan en solo uno ni en sola una afrenta. Pongamos los ojos en los ejemplos de aquellos cuya paciencia alabamos, como fue Sócrates, que tomó en buena parte los dicterios contra él esperados y publicados en las comedias: y se rió de ellos, no menos que cuando su mujer Xantipa le roció con agua sucia, e Iphicrates cuando se le objetó que su madre Tresa era bárbara respondió que también la madre de los dioses era de Frigia.
Porque si nos proponemos sanear el Estado en 24 horas, puede ser que lo que hagamos es ponerlo peor; si lo que nos proponemos es sanearlo en 15 días, puede ser que lo pongamos peor y que pongamos allí, por uno de más o menos alguna eficacia, a uno menos eficaz, aparte de que crearíamos un problema social, y por tanto, requiere tiempo.
Vive mejor que un rey —es lo que vamos a decir. Se trata, señores, de que cuando le pongamos fin aquí a una serie de cosas... Otro problema insólito: cualquiera de ustedes habrá tenido el problemita de comprarse un automóvil —el que más y el que menos—, o el deseo, o lo compró alguna vez.
Y seguiré instando para que en este mes finalicemos los fusilamientos: que se continúen los juicios de delitos menos graves, y pongamos la atención y el esfuerzo de todos nosotros en otras cuestiones fundamentales, más importantes en este momento, como es la tarea de hacer la Revolución.
La disciplina es confianza y creencia, es pasión y entrega, es integridad y orgullo de pertenecer a esta organización de hombres y mujeres que actúan de buena fe. Pongamos con la disciplina el dique a la militancia efímera y al chantaje permanente.
Mejor es hacer una intensa campaña en favor de que nadie venda los bonos, y luego idearemos la forma, porque la especulación puede interferir el sistema de ventajas, porque llega el especulador... Puede ser que pongamos una ley muy severa al que especule, y entonces ya no nos interfieran con las especulaciones.
Postulo una nueva época de crecimiento, ya tenemos las bases estructurales para alcanzarlo, pongamos en marcha una nueva estrategia de desarrollo en torno al acuerdo nacional para la recuperación económica y la estabilidad.
Desplegar una política muy vigorosa de desarrollo social para igualar oportunidades y reducir sustancialmente las inequidades y la pobreza que hay en nuestra sociedad, y alcanzar un crecimiento económico vigoroso. Estos objetivos sólo serán alcanzables en la medida en que todos pongamos nuestra parte.
En tal virtud el esfuerzo de ahorro adicional que se le va a pedir a la gente habrá de ocurrir, precisamente, cuando ya la economía se esté recuperando, lo que no queremos es que cuando venga la recuperación nos pongamos otra vez sumamente optimistas y botemos por la borda el esfuerzo de combate a la crisis, sino que una vez que se dé la recuperación, en ese momento se reafirme el propósito nacional de tener una economía en crecimiento y que a partir de un amplio consenso social convengamos las acciones que sean necesarias para mantener y elevar el ahorro y la inversión nacional.