pocillo


También se encuentra en: Sinónimos.

pocillo

(Del lat. pocillum.)
1. s. m. Tinaja o recipiente empotrado en la tierra para recoger un líquido. pozal
2. Vasija pequeña. taza

pocillo

 
m. Tinaja o vasija empotrada en la tierra para recoger un líquido; como el aceite y el vino en los molinos y lagares.
Jícara.
Sinónimos

pocillo

sustantivo masculino
Traducciones

pocillo

Gut

pocillo

bene

pocillo

bien

pocillo

goed

pocillo

bem

pocillo

حسنا

pocillo

dobrze

pocillo

καλά

pocillo

добре

pocillo

dobře

pocillo

godt

pocillo

hyvin

pocillo

pocillo

ดี

pocillo

SM
1. (= tazón) → mug
2. (= cuenco) → (small) bowl, (small) dish
3. (LAm) [de café] → coffee cup
4. (Méx) (= jarra) [de cerveza] → tankard
Ejemplos ?
Además del encanto propio del cuento, encontramos otros elementos curiosos: lugares propios del pueblo (el Ravalet), algunos de desaparecidos (el pocillo de la ermita), medidas ya no utilizadas (medio Almut), frases hechas que aún se usan (me has jodido y me acercó al margen), etc.
l Molino del Pocillo se sitúa a las afueras del municipio de Sot de Chera en la provincia de Valencia, (España), junto al río Sot.
El pozo de Triana El Pocillo La Ermita de la Atalaya (ruinas siglos XII y XIII) Iglesia de Santo Domingo de Silos (siglos XVI y XVIII) A lo largo del año se suceden tres fiestas.
Con matarratón (Gliricidia sepium): para cualquier tipo de fiebre, se toma crudo cinco cogollos de cunua y un puñado de hojas de matarratón en un litro de agua para tomar cada quince minutos, una toma un pocillo y medio, hasta obtener curación.
La ilusión en la que más lo consigue es -según sus propias palabras- "Las tres migas": en ella tres migas de pan aparecen una y otra vez dentro de un pocillo de café, a pesar de haber sido claramente arrojadas fuera de la mesa.
Al término de ese tiempo que se marca por el primer llenado pleno del huevo; se procede a vaciarlo con algún pocillo y luego, por medio de una especie de cuchara llamada tlachique se raspa el interior del huevo, con lo que se logra que el maguey sude su aguamiel.
El Molino del Pocillo tenía derecho al agua durante toda la mañana a cambio estaban obligados a limpiar y reparar la acequia del pueblo, desde el Henchidor hasta un tormo o piedra natural ubicada en el paraje de los Huertos, y lo mismo hacían con aguas después del Molino del Conde hasta el cubo del Molino del Pocillo.
El proceso con el acocote inicia quitando la película que se forma sobre el aguamiel con el pocillo; luego se introduce la parte más delgada del acocote al cajete o huevo del maguey; luego, poniendo la boca en el hueco superior del acocote, se succiona haciendo un vacío en el acocote, por lo que el líquido llena su interior; cuando siente que tiene suficiente, extrae el acocote y tapa el hueco inferior con un dedo, y deja luego de esto de hacer el vacío, lo cual es un gran esfuerzo pulmonar; luego vacía el contenido del acocote en una cuba u objeto similar, el cual debe tener tapa.
Ubicado en el paraje del Pocillo, donde hay una fuente de agua que en invierno sale caliente y en verano fresca y junto al antiguo lavadero público del que se conservan algunos restos.
El comerciante pensó que podía responderle a ese energúmeno que él no era Rahutia, pero las palabras del joven, en vez de ofenderle, despertaban el odio doloroso enterrado en el fondo de su pecho. En verdad que lamentaba ahora haber dejado con vida a aquella mujer, cuando un pocillo de veneno lo hubiera simplificado todo.
Cuando el calor fue suficiente, puso sobre los hierros la tetera con agua para el mate y yendo hacia la cama desenvolvió el paquete y colocó su contenido, una libra de hierba y otra de azúcar, en un extremo del banco donde ya estaba el pocillo de loza desportillado y la bombilla de lata.
Mientras él hablaba yo vacilaba si levantarme y darle un puntapié en la cabeza o tirarle a la cara el contenido de mi pocillo de café, pero recapacitándolo me dije que de promoverse un altercado allí, el que llevaría todas las de perder era yo, y cuando me disponía a marcharme contra mi voluntad porque aquel sapo humano me atraía con la inmensidad de su desparpajo, él, obsequiándome con la más graciosa sonrisa de su repertorio que dejaba al descubierto su amarilla dentadura de jumento, dijo: –Este reloj pulsera me cuesta veinticinco pesos...; esta corbata es inarrugable y me cuesta ocho pesos...; ¿ve estos botines?, treinta y dos pesos, caballero.