Ejemplos ?
¡Precisamente no hay nada que me subleve tanto como ver llorar a las mujeres! El pobre Capitán Veneno se calló otra vez, mordiéndose los labios algunos instantes sin lanzar ni un suspiro...
Pero, cuando la veía triste y taciturna, por ccnsecuencia de sus cuidados y achaques, se guardaba de darle bromas sobre el expediente y la llamaba con toda naturalidad Generala y Condesa; cosa que la restablecía y alegraba en el acto; si ya no era que, como nacido en Aragón y para recordar a la pobre viuda sus amores con el difunto carlista, le tarareaba jotas de aquella tierra, que acababan de entusiasmarla y por hacerla reír juntamente.
-No iré, si no quieres; pero, madre mía, piensa en que mi pobre padre, tu noble y valeroso marido, no habría muerto, como murió, desangrado, en medio de un bosque, la noche de una acción, si alguna mano misericordiosa hubiese restañado la sangre de sus heridas.
Al llamado del deber, mi vida es un tributo que jamás he negado á la patria en peligro; mi pobre patrimonio, debido á la gratitud de mis conciudadanos, medianamente mejorado con mi trabajo personal, cuanto valgo por mis escasas dotes, todo lo consagro desde este momento á la causa del pueblo.
Y como la gallega, reparando en que otros gemían, no desperdiciaba tampoco la ocasión de sollozar (sin saber por qué) armóse allí tal confusión de pucheros, suspiros y bendiciones, que más vale volver la hoja, no sea que los lectores salgan también llorando a moco tendido, y yo me quede sin público a quien seguir contando mi pobre historia.
¡Dádmelos, por los dolores de María Santísima! Una carcajada de burla contestó a las quejas del pobre padre. Yo temblaba de horror en el árbol a que estaba atado; porque los gitanos también tenemos familia.
Nosotros quedamos vencedores, y Ramón tuvo que huir con los muy mermados restos de sus alaveses; pero no sin que antes hubiera dado muerte por sí mismo, de un pistoletazo, al que la víspera era su Teniente Coronel; el cual en vano procuró defenderse de aquella furia. A las seis la acción se nos volvió desfavorable, y parte de mi pobre compañía y yo fuimos cortados y obligados a rendirnos....
Iba a responder doña Teresa, apelando al ímpetu belicoso en que consistía su única debilidad (y sin hacerse cargo, por supuesto, de que el pobre don Jorge estaba sufriendo horriblemente), cuando, por fortuna, llamaron a la puerta, y Rosa anunció al Marqués de los Tomillares.
Pero no habría andado cincuenta pasos, cuando su bienhechor lo llamó de nuevo. El pobre hombre se apresuró a volver pies atrás. - ¿Qué manda V.?--le preguntó, deseando ser útil al que había devuelto la felicidad a su familia.
El pobre joven, que había anotado las cantidades con sudores de muerte, vióse obligado a hacer el resumen con los dedos, como las viejas.
¡Dios se lo pague a usted! ¡Acepto ese regalo en nombre de mi pobre madre y en el mío! Pero, aun así y todo ha hecho usted muy mal en engañarme respecto a otros puntos; y, si antes me hubiera enterado de ello, antes habría venido a pedirle a usted cuentas.
-No, señor; sino porque es usted un pobre hombre, con muy buen corazón, al cual ha puesto cadenas y mordazas, no sé si por orgullo, o por miedo a su propia sensibilidad...