Ejemplos ?
--contestó la oveja, metiéndose unas cuantas agujas en el pelo, pues ya no le cabían en las manos. --¡Plumea, te digo! --Pero, ¿Por qué me dice que «plumee» tantas veces?
Dando media vuelta a estas razones, se ve bien claro que al señor Romero Ortiz lo que menos le importa en sus plumadas (su excelencia no escribe, por lo visto, sino que plumea) es que de cada paliza, digo de cada plumada, tumbe sin vida, o sin pan, que es lo mismo, a dieciséis mil ciudadanos, sino que se rebelen contra la situación que a él le da coche y seis mil duros de sueldo.
--empezó a excusarse Alicia cuando de pronto las que tenía en las manos empezaron a convertirse en remos y se encontró con que estaban las dos abordo de un bote, deslizándose suavemente por la orilla del río: de forma que no le quedaba más remedio que intentarlo lo mejor que podía. --¡Plumea!
Algo muy raro le sucedía al agua, pensó, pues de vez en cuando los remos se le quedaban agarrados en ella y a duras penas lograba zafarlos. --¡Plumea, plumea!