Ejemplos ?
Cuando los plebeyos romanos se pusieron en huelga contra los patricios, el patricio Agripa les contó que el estómago patricio alimentaba a los miembros plebeyos del cuerpo político.
Cabildo, comunidades, parroquias, todos se esmeran en solemnes rogativas, votos, plegarias y ofrendas. Grandes, nobles y plebeyos los templos llorosos llenan, y a voces al cielo piden la salud para su reina.
Todo Lima, nobles y plebeyos, matronas y damiselas, gente de medio pelo y de pelo entero, se agrupaba en las calles vecinas al convento.
Y, por consiguiente, si conforme a lo que manifestamos en los dos libros anteriores, ninguno de los que componen la turba de los dioses, ya sea de los plebeyos o de los patricios, es idóneo para dar los reinos mortales a los mortales, ¿cuánto menos podrá de mortales hacer inmortales?
Pues bien; el que en el Cielo es Júpiter; en el aire, Juno; en el mar, Neptuno; en las partes inferiores del mar, Salacia; en la tierra, Plutón; en la parte inferior de la tierra, Proserpina; en los domésticos hogares, Vesta en las fraguas de los herreros, Vulcano; en los astros, el Sol, Luna y Estrellas; en los adivinos, Apolo; en las mercaderías, Mercurio; en Jano, el que comienza; en Término, el que acaba; en el tiempo, Saturno; Marte y Belona, en las guerras; Uber, en las viñas; Ceres, en las mieses; Diana, en las selvas; Minerva, en los ingenios; finalmente, sea Júpiter también la turba de dioses plebeyos...
¡Hágase, en el ínterin, la voluntad de la fuerza: ahorca a los plebeyos que se baten en duelo, colma de honores a los señores que se baten en duelo, y, en tanto que el pueblo cobra su barato, cobra tú el tuyo, y date prisa!
En plena plazoleta, cual plebeyos plataneros, no escuchan las plumíferas plegarias y se dan de platazos entre chispas platinadas.
Salmos 49 1 OID esto, pueblos todos; Escuchad, habitadores todos del mundo: 2 Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.
Súbito clamor confunde las antes tranquilas auras, y agitado el pueblo inmenso hierve en las calles y plazas. Plebeyos, nobles y grandes, canónigos, hombres de armas, frailes, doctores, artistas, traficantes y garnachas, solo un cuerpo humano forman donde solo vive un alma, que un solo afán precipita, y que un solo grito lanza.
De cómo a fines del siglo pasado todo era en Lima Chavarría por activa y Chavarría por pasiva El segando día de Navidad del año de gracia 1790, grandes y chicos, encopetados y plebeyos, no hablaban en Lima sino del mismo asunto.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.