Ejemplos ?
Sus maneras familiares autorizaban hasta cierto punto a los pisaverdes de la corte para dirigirla, sin respeto a su elevada posición, bromas y piropos.
A poco sonaron las doce, el sacristán tocó una campanilla en el atrio en señal de que el sacerdote iba ya a pisar las gradas del altar y la calle quedó desierta de pisaverdes.
-Harías muy bien en retirarte, Laura -dijo el corregidor, tirando del brazo a su mujer y quitándola del balcón-. Esos pisaverdes te miran como si tuvieses una danza de monos en la cara.
Este su gran retraimiento tenía abrasados y encendidos los deseos, no sólo de los pisaverdes del barrio, sino de todos aquellos que una vez la hubiesen visto.