piedad


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piedad

(Del lat. pietas, -atis.)
1. s. f. TEOLOGÍA Virtud que, por el amor a Dios, inclina hacia los actos de compasión y de amor al prójimo.
2. Sentimiento de pena por los que sufren, que impulsa a ayudarles dedicó su vida a los necesitados por su gran piedad . misericordia
3. Amor y respeto consagrados a los padres y a las cosas veneradas. devoción
4. ARTE Imagen de la Virgen, en pintura o escultura, con su hijo Jesús muerto en sus brazos.

piedad

 
f. Virtud que inspira, por el amor a Dios, devoción a las cosas santas, y por el amor al prójimo, actos de abnegación y compasión.
Respeto amoroso hacia los padres y objetos venerados.
Conmiseración, misericordia, lástima.
b. art. Pintura o escultura en que se representa el dolor de la Virgen al sostener el cadáver de su Hijo descendido de la cruz.

piedad

(pje'ðað)
sustantivo femenino
1. sentimiento de compasión que produce el sufrimiento de otra persona obrar con piedad
2. fervor y fe religiosos la piedad de los fieles
3. sentimiento de amor y respeto por alguien que se considera venerable piedad maternal
Traducciones

piedad

pity, piety

piedad

vroomheid

piedad

piedade

piedad

pobożność

piedad

אדיקות

piedad

fromhet

piedad

SF
1. (= compasión, pena) → pity
tuvo piedad del mendigohe took pity on the beggar
ten un poco de piedad con el pobrecilloshow some pity o sympathy for the poor boy
¡por piedad!for pity's sake!
mover a algn a piedad (frm) → to move sb to pity, arouse compassion in sb
2. (= clemencia) → mercy
el rey tuvo piedad de sus súbditosthe king showed mercy to his subjects
¡Dios, ten piedad de mi!God, have mercy on me!
3. (Rel) → piety
4. (anticuado) (= respeto) → respect
piedad filialfilial respect
5. (Arte) la Piedadthe Pietà
Ejemplos ?
Casi al punto mismo en que salía el preso, se presentó en la sala del festín una mujer vieja, con un chiquitín en brazos. -Piedad, gran señor -exclamaba-, piedad de la criatura que aquí ves.
Es igualmente exacto hablar, a propósito de su caso, del facilis descensus Avernis; pues en todas especies de ascensiones, como la Catalani dice del canto, es mucho más fácil subir que bajar. En el presente caso no tengo simpatía, ni siquiera piedad, por el que desciende.
¡Qué cosa más docta y providente que Junio Bruto, que, sabiendo no parecer que sabía, engañó la malicia del tirano; que supo abrigar su venganza con un delito tan participado en la honra de todos, como la fuerza que a Lucrecia hizo Tarquino, en la piedad de una muerte tan religiosamente dolorosa como la de Lucrecia...
l justo Dios, cuando el pecado nuestro el plazo del perdón ya desperdicia, para mostrarnos que en su plan maestro a su piedad iguala su justicia, da reinos y concede fuerza y estro a tiranos de grande y vil malicia.
¿No habéis enviado que viniésemos aquí? ¿Vuestros mensajeros no vinieron? En verdad, tened piedad de nuestros rostros. Pero nos vamos”, dijeron los engendrados.
Mas el poderoso Cronos, de mente retorcida, armado de valor, al punto respondió con estas palabras a su prudente madre: “Madre, yo podría, lo prometo, realizar dicha empresa, ya que no siento piedad por nuestro abominable padre; pues él fue el primero en maquinar odiosas acciones.” Así habló.
Curro comprendía todo esto, presentía algo que le llenaba el corazón de frío, y una tarde en que a solas con sus amarguras pensaba lleno de ira y sentimiento en el desvío de la hembra que tan mal le pagaba sus sacrificios: -¿Se puée pasar?-preguntó desde la puerta el señor Juan el Cachiporra, el cual, al oír la voz gutural y ronca del paciente dándole la solicitada venia, penetró en la estancia, con paso torpe y lentísimo, como si costárale ya trabajo arrastrar el peso de su piel arrugada y de su ya caduca osamenta, y llegado que hubo junto a Curro, posó en éste sus ojillos grises con expresión de piedad infinita y exclamó con acento quejumbroso y sin poder ocultar sus impresiones...
«Del modo, sabia maga que me vela --dijo a Melisa la ínclita doncella--, que tiempo atrás me diste cuento de la progenie varonil próspera y bella; con mujer de mi estirpe me consuela, si se puede contar alguna en ella que en belleza y virtud ventaja haga.» Y a esto respondió cortés la maga: «Veo venir detrás de tus espaldas madres de reyes y aun de emperadores, firmes columnas, púdicas guirnaldas de casas y de estados valedores; no menos dignas ellas en sus faldas que en armas son los hombres por honores, por piedad, corazón, por gran prudencia, por suma e incomparable continencia.
Éstos son nuestros nietos, pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad ”, respondieron la abuela, el abuelo.
No pidió menor desempeño el determinarse vuecelencia a seguir, como le fue posible, el ejemplo nunca bastantemente admirado de nuestro grande, mayor y máximo monarca don Felipe IV: su determinación añadió al ejército lo que le faltaba para tan dilatada circunvalación; su constancia ha sido batería; sus órdenes, vitoria; su piedad magnánima, logro del triunfo.
A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes”. “Muy bien, Tú, Jefe.
-Sí, todos le pediremos, será nuestro abogado -afirmó el obispo, cruzando las manos fervorosamente, en un transporte de su hermosa alma, rebosante de piedad y unción.