Ejemplos ?
Sonaron las once, y el más cadencioso taconeo del ama de llaves cruzó delante de mi puerta, en dirección también a la cama. Serían casi las doce cuando llegó a mis oídos el ruido seco del picaporte de la entrada.
Y al ir palabras más duras colérica a dirigirle, apareció el Torrigiano y palideció la Tisbe. Y esto el escultor diciendo, la espada en el cinto pone, y desatinadamente la mano en el picaporte.
Lanzóse hacia la puerta, mas antes que llegara, el picaporte arrancado de un golpe, vióla abierta, y con galán y cortesano porte, traje vistiendo decoroso y rico, presentóse a sus ojos Federico.
Es alta, esbelta, de alabastro; no se baña con sombrero, ni gorro, ni papalina; el sol le bruñe el rodete negro, de picaporte, el radiante casco de Minerva aldeana.
Pocos momentos después hallábame dentro de mi cuarto tercero, cuyo picaporte llevaba también siempre conmigo, a fin de no molestar a mi buen criado José.
El intruso se alejaba arrastrando los pies, y desapareció al final del corredor. En un recodo se detuvo, y le escuchamos forcejear en el picaporte de una puerta que cerró estrepitosamente tras él.
Y asiendo la lamparilla, temiendo que el tiempo falte, fuése hacia la puerta Rosa que hasta la escalera sale; pero antes que al picaporte la linda mano llegase, abriéronla por defuera, y con pena de hija y madre entró, cubierto de lodo, sangrientos los acicates y armado hasta los bigotes, su pariente Pedro Ibáñez.
Cuando el portero vislumbra al postulante, lo primero que hace es tener con una mano el picaporte de la puerta y mirarle los botines al desdichado.
No llevaba luz alguna, por lo que avanzaba a tientas, con mucha precaución. Después de un recodo repentino, notó ante sí una puerta cerrada; inmediatamente descubrió su viejo picaporte.
En las horas que el maestro no se encontraba en la escuela, se mantenía cerrada mediante una varilla de madera flexible, fijada al picaporte de la puerta y barras que cerraban las contraventanas.
con planta perdida mide toda la estancia que ocupa, todas las paredes toca, todos los trechos calcula. Dió al fin con un picaporte: álzale con tiento, empuja, cede la puerta, y a tientas pasa el dintel, y ¡oh ventura!
No hablamos más, pues nos acercábamos a la luz. Yo busqué suavemente la puerta, y poniendo la mano en el picaporte y diciéndole a Steerforth que permaneciera a mi lado, entré.