Ejemplos ?
Reinaldo, con la lanza en ristre puesta, pica el corcel, y a la escocesa armada deja detrás a un tiro de ballesta, pues mucho demorarse más lo enfada.
88 Qué comete éste, Gelio, que con su madre y su hermana se pica, y tiradas las túnicas, vela, qué comete éste, que a su tío no deja ser marido.
-Camará. ¡Es usté, compadre, el hombre más desagradecío que parió madre desde que er mundo es mundo y desde que la sarna pica! -Pos si yo fuera desagradecío, ¿llevaría usté, como lleva, derechos los contrafuertes?
Que el alma, aun sin que el ojo dé consejos, sentir puede si está cercano o lejos.» En esto, escucha voz que de repente de él le parece firme y desenvuelta, y a un tiempo ve que éste velozmente pica el caballo y el bocado suelta, mientras los otros dos que le hacen frente lo siguen sin descanso a rienda suelta.
Apenas le quitaron la cadena y libres le dejaron pies y mano, cuando la espada criminal desfrena, y riega con villana sangre el llano. No lanza o pica la matanza frena; que inerme viene el séquito villano.
-La mesmita, que no la puée ver, poique como ella se pensó que poique yo le icía cuatro tontunas había yo ya perdío por su cara y por su porte los papeles, pos cuando yo me casé con mi rosa de Jericó, pos a ella le entró el dislocamiento y se casó na más que de rabia que le dio con Robustiano, y como el hombre to lo que le sobra son talegas, y como está más loco que un cencerro por la Rosarillo, pos ésta es la que pica la torva en el molino...
DON JUAN ¡Pues arrea! Mayoral, pica el ganado, que el viaje será apreciado conforme, el camino sea. Y al punto sin más azares aprontaron el transporte y echaron hacia la corte de Olmedo por los pinares.
Puedo acordarme, Puedo acordarme cuando los negros iban por ahí, como a menudo ha dicho Ralph, rascándose donde no les pica y riéndose cuando no les hacen cosquillas.
El decadente, que fué el primer interrogado, creyó poner una pica en Flandes respondiendo: Curiosidad te aqueja muy sombría: en muriendo en tus brazos, cualquier día.
Es entendido que las infractoras incurrían también en excomunión, pues en la ciudad de los Incas, ateniéndome á las muchas excomuniones de que hace mención el autor del curioso manuscrito Anales del Cuzco se excomulgaba al más guapo y á la más pintada por un quitame esa pulga que me pica.
¡Qué cuidado especial parece haber tomado la naturaleza para producir tan exquisita y delicada flor! Ella presenta su cáliz de alabastro, y convida con sus ricos néctares al pica-flor, para que venga a beberlo en su corola.
-¿Y qué pensará usted si le digo -prosiguió la primera- que la cogujada, que era tan tímida y tan mujer de bien, se ha hecho una insolente ladrona, y que ::La cogujada, en su trajín, ::pica el garbanzo, pica el maíz; ::y al sembrador que se enfada ::al ver el daño que hace, ::le dice muy descarada: ::«Siembra más, que este no nace».