perseguidor

(redireccionado de perseguidores)

perseguidor, a

1. adj./ s. Que persigue. persecutor
2. Que molesta, fatiga o hace sufrir a una persona.

perseguidor, -ra

 
adj.-s. Que persigue.

perseguidor, -ra

(peɾseγi'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
persona que sigue a otra Su novio era celoso y perseguidor.

perseguidor, -ra


sustantivo masculino-femenino
persona que sigue a otra el perseguidor de los ladrones
Traducciones

perseguidor

chaser

perseguidor

SM/F
1. (gen) → pursuer
2. (Rel, Pol) → persecutor
Ejemplos ?
-gritó Cayé a su compañero. Y parapetándose tras un árbol, descargó hacia los perseguidores los cinco tiros de su revólver. Una gritería aguda respondióles, mientras otra bala de winchester hacía saltar la corteza del árbol.
Los perseguidores, detenidos un momento por las explosiones, lanzáronse rabiosos adelante, fusilando golpe tras golpe de winchester el derrotero probable de los fugitivos.
La operación dispuesta por el teniente había sido adivinada, sin duda, por Cayetano, y antes de que el sargento hubiese podido alejarse con sus hombres, ya habíanse extendido bajando por el barranco los matuteros, cerrando también el paso por retaguardia a sus perseguidores.
Los perseguidores presumían esta maniobra; pero como dentro del monte el que ataca tiene cien probabilidades contra una de ser detenido por una bala en mitad de la frente, el capataz se contentaba con salvas de winchester y aullidos desafiantes.
Esta obtuvo también un resultado satisfactorio. Al cabo de algunos días, la armadura volvió a encontrarse en poder de sus perseguidores.
Sólo los que quieren ignorarlo no saben que una de las esperanzas más halagüeñas de los rebeldes es que el desaliento llegue a enervar los bríos de los voluntarios, sus implacables perseguidores, y no es el hecho que menos se la alimenta la semi amnistía que se ha dado a los desterrados a Fernando Poo con la fundada presunción de que mañana esa amnistía será completa y general.
Cuando los perseguidores se alejaron después de registrar mucho, salió Amado de su escondite y, viendo la ventana abierta y la azotea delante, arrancó un grueso y largo cordón de seda que recogía el cortinaje de su lecho, lo ató al balaustre y se descolgó por él hasta el pie del castillo, desde donde, y como si tuviera alas en los talones, emprendió a correr y no paró hasta la cabaña de Ignoto.
Al verse libre de sus perseguidores se dirigió cabizbajo a la fonda, convencido de que para vivir hay que trabajar y de que quien mal anda mal acaba, como el perro vagabundo.
En diversas ocasiones salieron las partidas de campo con orden de exterminarlos; pero los bandidos se batían tan en regla, que sus perseguidores se veían forzados a volver grupas, regresando maltrechos y con algunas bajas a la ciudad.
Y de estas cargas dio cuatro, saliendo de cada una de ellas con veinte o treinta hombres menos; pero aunque siempre rechazado, el objeto del bravo comandante estaba conseguido. Los mil quinientos infantes se alejaban siquiera una milla de sus perseguidores.
Cuando amaneció, el Guacho, protegido contra sus posibles perseguidores, por toda la astucia que le podía inspirar su ciencia profunda de las artimañas propias de los bichos de la llanura, había desaparecido, llevándose uno de los mejores caballos de la estancia; y el capataz encontró a don Ramón, muerto en su lecho, degollado.
Como si se propusiese poner a prueba la constancia de sus enemigos, ora salvaba un matorral o una barranca de difícil acceso, pero siempre a la vista de sus infatigables perseguidores, quienes, después de algunas horas de este gimnástico ejercicio, estaban bañados en sudor, llenos de arañazos y con las ropas hechas una criba; mas no se desanimaban y proseguía la caza con salvaje ardor.