perogrullada

perogrullada

1. s. f. Afirmación que resulta innecesaria por ser muy evidente vale, muy bien, pero de todas formas eso que dices es una perogrullada. sandez, tontería
2. RETÓRICA Figura que consiste en usar, por lo general con fines humorísticos, verdades evidentes o afirmaciones conocidas por todos.

perogrullada

 
f. fam.Verdad que por notoriamente sabida es necedad o simpleza decirla.

perogrullada

(peɾoγɾu'ʎaða)
sustantivo femenino
afirmación que encierra una verdad evidente y resulta superflua Su supuesto descubrimiento acabó siendo una perogrullada.
Traducciones

perogrullada

Binsenweisheit

perogrullada

трюизм

perogrullada

platitude, truism

perogrullada

luogo comune

perogrullada

truisme

perogrullada

自明の理

perogrullada

truism

perogrullada

SFplatitude, truism
Ejemplos ?
100, 124 (1941) se lee los siguientes. La enmienda establece una perogrullada, en la cual todo se mantiene como si no se hubiera entregado.
Ejemplo: dormirse en los laureles Ejemplos: "dime con quién andas y te diré quién eres" "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda" Refrán Proverbio Modismo Cliché Estereotipo Lugar común Perogrullada Carbonell Basset, Delfín, Diccionario de clichés, con prólogo de José Jiménez Lozano, Barcelona: Ediciones del Serbal, 2006.
Parece una perogrullada, pero es el arte de frustrar los tiros imposibles lo que separa a un profesional competente de una estrella.
El término lapalissade en francés, lapalissada en portugués y lapalissiano en italiano es equivalente al español "perogrullada", es decir, obvio hasta el punto de resultar ridículo.
Jacques II de Chabannes, contrariamente a lo que pueda pensarse no fue autor de ninguna perogrullada. En realidad el término deriva de un escrito compuesto por sus soldados, en el que se quería ilustrar el valor de su comandante durante el asedio de Pavía (1525), durante el cuál murió.
En el Diccionario de la lengua española (de la Real Academia Española) la perogrullada se define como «verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza decirla».
Sentimos que la Academia nada nos diga acerca de tan interesante sujeto, limitándose a nombrarlo una sola vez en la palabra perogrullada, naturalísimo derivado suyo.» Pese a todo este trabajo hecho por investigadores y lexicógrafos quizá nunca se sepa a ciencia cierta quién fue en realidad este Pedro Grullo o Perogrullo, que hizo tan famosas sus perogrulladas.
Su nombre era Jacques II de Chabannes, o Jacques de la Palice (Lapalisse es el nombre actual de la ciudad de Palice). Pero él no fue autor de alguna «lapalisada»: perogrullada.
El último estiquio (verso) de una copla de una canción elegíaca, compuesta por soldados a su mando, quienes deseaban honrarlo por su arrojo, devino en perogrullada por cuatro razones desafortunadas: 1) ambigüedad gráfica de las letras s y f, que entonces eran muy semejantes: ſ y f (coexistían la s normal, o redonda, y la letra ſ o «ese» larga); 2) asonancia: semejanza fonética de dos palabras; 3) separación incierta entre vocablos, que generaba incertidumbre acerca de si se trataba de una o más dicciones; 4) diferencia semántica (significado) a causa de tal deficiencia separadora.
Cuando alguien emite una expresión tan evidente o tan sabida que resulta una afirmación trivial o apodíctica, suele opinarse que se dijo una perogrullada o una verdad de Perogrullo.
En el diccionario de María Moliner, donde se le define como «dicho propio de Perogrullo», se dedica una entrada al autor de esas verdades::«Perogrullo (de “Pedro” y “Grullo”): personaje supuesto al que se atribuyen humorísticamente las sentencias o afirmaciones de contenido tan sabido y natural que es una tontería decirlas.» Quien inventó el vocablo perogrullada fue Francisco de Quevedo, en su libro Los sueños (1622), en concreto en la Visita de los Chistes, también conocida como Sueño de la Muerte, donde interviene el «gran profeta» Pero Grullo: «Yo soy Pedro y no Pero Grullo, que quitándome una d en el nombre me hacéis el santo fruta.» Y el personaje ofrece diez profecías, a las cuales Quevedo denomina perogrulladas.
El lexicógrafo Ramón Joaquín Domínguez, en su Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española, de mediados del siglo XIX, define perogrullada, perogrullear y Perogrullo:: «Personaje o ente quimérico, extravagante, ridículo, que se supone haber existido y dejado una preciosa colección de sandeces, apotegmas, axiomas y verdades como estas: cuatro huevos son dos pares; la mano cerrada se puede llamar puño y aun de hecho se llama así; cuando no se tiene frío, es que se ha entrado en calor; al que le quitan la vida, de seguro le matan; el que gasta el último cuarto de su última peseta, regularmente se queda sin ella; casi se puede afirmar, sin temor de ser desmentido, que no ven objeto alguno los ciegos de nacimiento.