perezosamente

Traducciones

perezosamente

paresseusement

perezosamente

pigramente

perezosamente

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Ejemplos ?
En un rincón había un montón de abrigos, capas para embarcarse y una bandera, todo empaquetado junto. Cuando entramos, los dos se levantaron perezosamente y dijeron: -¡Hola, Murdstone!
Y pronto vi a mi «mujer-niña» sentada en el suelo al lado de la pagoda china haciendo sonar todas las campanitas, unas después de otras, para castigarle, por su mala conducta, a Jip; pero él continuaba perezosamente tendido en el suelo de su nicho mirándola de reojo como para decirle: « Haz todo lo que quieras; no conseguirás que me mueva con todas tus cosas; soy demasiado perezoso y no me molesto por tan poco».
El sol, ascendiendo al cenit, derramaba sobre el mar la ardiente irradiación de su hoguera eterna, y la descuidada gotita, que flotaba en la superficie perezosamente, se sintió de improviso abrasada de un calor horrible.
Un caballo ensillado, soñoliento, inmóvil, parece cuidarlas, solo; pero, no; pues del cabestro que cuelga lo sujeta un hombre, perezosamente echado de barriga, perdido entre el trébol florido.
Sentado en una de éstas, apoyados los codos sobre la pétrea mesa, Carlos devoraba un respetable revoltijo de huevos fritos, jamón y salsa de tomate, mientras dirigía perezosamente miradas temerosas al fajo de periódicos sin abrir.
Una gallina, el pico abierto y las alas apartadas del cuerpo, cruzó el patio incandescente con su pesado trote de calor. Prince la siguió perezosamente con la vista y saltó de golpe.
Nunca he oído o leído el nombre de Yarmouth sin recordar al momento cierto domingo por la mañana en la playa: las campanas sonaban en la iglesia; la pequeña Emily se apoyaba en mi hombro; Ham lanzaba perezosamente piedras al agua; y el sol, a lo lejos, en el mar, salía de la niebla como su propio espectro.
De mi paseo por las calles arenosas de San Juan de Tuxtlan conservo una impresión somnolente y confusa, parecida a la que deja un libro de grabados hojeado perezosamente en la hamaca durante el bochorno de la siesta.
Por los patios, barridos con esmero, por los galpones, edificados a todo costo, por los pesebres, poblados de animales más caros aún que finos, por el jardín y el parque, por la huerta de frutales y por el monte andaban, de un lado para otro, mensuales lentos y bien comidos, engrasando perezosamente huascas, unos; otros estaqueando, a tironcitos y a golpecitos, cueros vacunos; o llevando, con simulación de tremendos esfuerzos, una carretillada de pasto seco, o rasqueteando tan suavemente un caballo que no se sabía si era por miedo de lastimarlo o de cansarse, sin contar los que, entre las sombras del monte, echados sobre el pasto, no tenían más ocupación, para asentar el mate, que de comerse las mejores frutas, antes que, siquiera, estuviesen pintonas.
Toda la escolta me siguió. Cuando estuvimos cerca, los cocodrilos entraron perezosamente en el agua. Nosotros bajamos en tropel Basta la playa.
En Egipto calienta el sol sobre las palmeras verdes. Los cocodrilos, acostados en el barro, miran perezosamente a los árboles, a orillas del río.
Pese a esto los pequeños botes de pescadores continúan yendo y viniendo perezosamente y la gastronomía local todavía mantiene sus raíces, una mezcla de olores y sabores del Este y Oeste.