perezosa

perezosa

s. f. Argent., Perú, Urug. Tumbona, silla articulada y extensible, con asiento y respaldo de lona.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

perezosa

faul

perezosa

SF (Andes, Cono Sur) → deckchair
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Apenas si hay hidalga, por encopetada y perezosa que sea, que, según ya hemos dicho, no trabaje en estos negocios col seno e colla mano.
Enemiga de la inercia perezosa, desea en gran manera que el ingenio humano, con el trabajo y la cultura, produzca frutos abundantes.
Y el caracol: Mi vista Sólo alcanza a las hierbas. Las hormigas exclaman Moviendo sus antenas: Te mataremos; eres Perezosa y perversa.
El mercader de estopas y de cobre lo miró un instante como para evaluarlo, y sacó del bolsillo, con mano torpe y perezosa, media peseta que dio al raquero.
A escape va la pandilla; y la tierra se recobra de la grave pesadilla de esta visita importuna; y la perezosa luna sale al fin, y el campo alegra.
Es tan bonita y tan suave - siguió Alicia, hablando casi para sí misma, mientras nadaba perezosa por el charco-, y ronronea tan dulcemente junto al fuego, lamiéndose las patitas y lavándose la cara...
El entrecejo de Buda, hinca el barranco sombrío, abre un bostezo de hastío la perezosa campaña, y el molino es una araña que se agita en el vacío.
Y el ojo imbécil del hombre acaso al verla soñara vagos fantasmas sin nombre cruzando en la oscuridad; Como en noche perezosa brilla en el monte una hoguera, y vibra la azul esfera á la roja claridad.
Gallarda, la georgiana ostenta medio desnuda sus académicas formas, su tez sonrosada y húmeda. Más perezosa, la indiana entre blancas vestiduras, su piel de azabache muestra sobre un almohadón de pluma.
¡Como si él, acostumbrado a trabajar sus terrones y a dirigirlo todo, pudiera resignarse a permanecer inactivo, a convertirse en espectador, a no ver cómo en las mañanas frías de invierno desflora la reja del arado la tierra húmeda y palpitante, para que la mano del sembrador arroje en su seno la simiente fecundadora; a no contemplar bajo los rayos abrasadores del sol de agosto, cómo el trigo desgrana la requemada espiga y la horquilla la recoje y la pala la aventa para que el trigo caiga convertido en granizo de oro sobre el ancho montón que cubre la era y se eleva en forma de pirámide; quedarse en casa bajo la sombra perezosa del emparrado...
La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella.
Cuando cada manjar «lo puede comer un ángel» de bien sazonado que está, como dice la tía Simona, y todos ellos quedan cuidadosamente arrimados a la lumbre para que se conserven en buena temperatura, procédese a otra operación no menos solemne que la cena misma: poner la mesa perezosa .