perecedero

(redireccionado de perecedera)
También se encuentra en: Sinónimos.

perecedero, a

1. adj. Que debe perecer o acabarse bienes perecederos; vida perecedera. efímero
2. s. m. Estrechez en las cosas precisas para el sustento humano. penuria

perecedero, -ra

 
adj. Poco durable.
Que ha de perecer o acabarse.

perecedero, -ra

(peɾeθe'ðero, -ɾa)
abreviación
que tiene una duración determinada y está destinado a estropearse alimento perecedero
Sinónimos

perecedero

, perecedera
adjetivo
pasajero, caduco, transitorio, breve, fugaz, efímero*.
Breve, fugaz y efímero añaden a la idea de perecedero la de su corta duración.
Traducciones

perecedero

périssables

perecedero

ADJ (Com) → perishable; [vida] → transitory; [persona] → mortal
géneros no perecederosnon-perishable goods

perecedero-a

a. perishable, that decomposes easily.
Ejemplos ?
En todo caso, si ese templo se destruyese, pues condición es de toda humana obra el ser efímera y perecedera, otro tan suntuoso se alzaría de contado para sustituirle: yo lo fío 16 .
Pero no es sólo nuestra inteligencia la que, sobre la enorme y luminosa superficie del universo, se mezcla con su propia sangre, parecidamente a esos anchos árboles que hunden su follaje en los ríos, besando la sombra que tiembla sin cesar bajo las aguas; nuestra sensibilidad, nuestra carne perecedera y dolorosa se ha revelado hermana de la humilde carne de las bestias.
Estas las volvió a repetir con diferentes palabras, oponiéndolas otras tres contrarias a la condición humana: «Porque es tan grande -dice- el espacio y distancia que divide las moradas sumas de las ínfimas, pues había dicho la altura del lugar y la vivacidad, que añade allá es eterna e indeficiente y acá caduca y perecedera», ya, que había dicho la perpetuidad de la vida, y dice, «que aquellas naturalezas están en la cumbre de la bienaventuranza, y éstas en lo más ínfimo de la miseria», pues había dicho la perfección de la naturaleza.
En la esfera del salario, toda conquista es transitoria, perecedera, puesto que está sujeta a contingencias económicas que no puede regular el mismo capitalista.
2 ¿No es uno de ellos de piedra, como la que hollamos bajo los pies, y otro de bronce, no mejor que las vasijas que se forjan para ser usadas, y otro de madera, que ya empieza a ser presa de la carcoma, y otro de plata, que necesita que alguien lo guarde para que no lo roben, y otro de hierro, corroído por la herrumbre, y otro de arcilla, material no mejor que el que se utiliza para cubrir los servicios menos honrosos? 3 ¿No son de materia perecedera?
Durante un año supongo que habrás pensado solamente en cosas abstractas, y ese es el verdadero estado según Kempis y San Agustín; tu espíritu se habrá depurado, seguramente te supongo ahora un ser superior. ¿Qué valen para ti las riquezas y los placeres de esta vida perecedera?...
Pero si considerando la condición y los casos comunes se aflige más con las cosas adversas que le pueden suceder, que se alegra y regocija con las prósperas que le acontecieron, entonces es solamente perecedera esta victoria pues no podrá, por ser eterna, dominar siempre aquellos que pudo sujetar venciendo.
Si el objeto del transporte fuese de naturaleza perecedera, el plazo fijado en el párrafo anterior podrá ser reducido en beneficio del valor en venta de la cosa transportada.
En efecto, habiendo puesto primeramente a los dioses en el alto cielo, y a los hombres en la tierra, distintos entre sí, así en los lugares como en la dignidad y perfección de su naturaleza, concluye de este modo: «Tenéis dos especies de animales, los dioses, que son muy diferentes de los hombres en la elevación del lugar, en la perpetuidad de la vida, en la perfección de la naturaleza, sin que haya entre ellos ninguna comunicación próxima; así, por ser prolongada en el espacio y distancia que divide las moradas altas de las ínfimas, como porque en el Cielo la vida es eterna e indeficiente, y en la tierra caduca y perecedera...
Y añadirá que cada alma usa varios cuerpos, sobre todo si vive un gran número de años; porque si el cuerpo se deshace y se disuelve mientras el hombre vive todavía y el alma renueva incesantemente su perecedera envolvente, es necesario que cuando muera lleve su última envolvente y que ésta sea la única antes de la cual ella muera; y una vez muerta el alma, manifiesta muy pronto el cuerpo la debilidad de su naturaleza, porque se corrompe y perece rápidamente.
El loroco es una flor altamente perecedera que se cosecha cuando ha alcanzado su máximo desarrollo, este se caracteriza porque el botón floral toma coloración verde claro o tiene una flor próxima abrirse.
En Gabón los aborígenes saborean un pequeño hongo blanco, Eshira, que crece en los troncos muertos. La madera es de luz blanca, fibrosa, suave, sin brillo y perecedera.