perder la razón

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perder la razón

perdere il senno
Ejemplos ?
Radcliffe se dirige a visitar su primo y lo obliga a escribir una confesión sobre su responsabilidad en el asesinato, pero Cobb se niega y escapa. Poco a poco las ansias de poder aumentan en Radcliffe, quien comienza a perder la razón.
El diagnóstico es claro: se trata de una tuberculosis pulmonar en su etapa más avanzada, uno de sus pulmones ya está perdido y el otro alcanza a afectar los intestinos. Su sufrimiento es extremo que "alcanza a perder la razón".
Por otro lado, cuando se cree que se va a perder la razón pensado cosas como "me siento mal", "¿dónde estoy?", "aquí no hay salida", "algo me va a dar", "¿si hago el ridículo?", "tengo que salir", "¿y si corro?", "pediré ayuda ¡ya!", "voy a tener...", etc.
Ambos hicieron una promesa que solo morirían por los colmillos del otro. Shigure y Tesshin lanzan a Genba de un acantilado y Genba sufre una lesión masiva en la cabeza, lo que lo hace perder la razón.
Otros literatos románticos desarrollan conductas autodestructivas que les llevan a la muerte muy jóvenes (Lord Byron, Shelley, Edgar Allan Poe) y también finales prematuros tuvieron los poetas malditos Rimbaud y Verlaine.: Remedium amoris (remedio del amor o cura del amor), poema de Ovidio, plantea la posibilidad de tratar el amor con remedios, como una enfermedad.: Loco enamorado o locura de amor: el amante parece perder la razón en su intento por conquistar el favor de la amada, o perturbado por el desdén (real o aparente) con que ésta le niega su amor.: El amor es ciego o El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña, compara el amor con la ceguera y la locura.
En la novela, Mizuho consigue sobrevivir en un punto en el que el juego está a punto de llegar al final, pero por este punto ella ha comenzado a perder la razón.
Los hombres templados, en efecto, se contienen por aquella máxima, que se les repite de continuo: nada en demasía, máxima a la que ellos se conforman; mientras que los libertinos se entregan a los excesos del placer hasta perder la razón, y prorrumpir en gritos extravagantes.
Es para perder la razón; es para creer que los ideales justicieros no son compartidos por toda la humanidad; es para rendirse a la desesperación...
En mi desesperación gemí en voz alta. Comencé a sentir que, a menos que algún auxilio acudiera, estaba a punto de perder la razón.
Sus últimos años fueron amargados por pleitos sobre heredades de su esposa que le hicieron perder la razón; se le internó en un sanatorio de Valladolid a principios de 1873 y falleció meses después en ese mismo sanatorio.
Heracles se enamoró perdidamente de ella en cuanto la vio y trató de conseguir su mano, pero Éurito se la denegó porque conocía el oscuro pasado de Heracles, en el que éste mataba a su mujer y a sus hijos víctima de la locura, y temía que Heracles volviera a perder la razón y que le sucediera lo mismo a Íole y a los futuros hijos que engendraran.
El filme, centrado en los diez días previos al intento de asesinato de su amante -Eulogio Sánchez-, da cuenta de la ceguera emocional que condujo a la extraordinaria creadora a perder la razón y hacer de su propia vida una ficción completamente desmesurada.