percal


También se encuentra en: Sinónimos.

percal

(Del fr. percale.)
1. s. m. TEXTIL Tela de algodón fina, blanca o estampada, usada para hacer vestidos.
2. Dinero, conjunto de monedas y billetes me han robado el percal.
3. conocer una persona el percal coloquial Conocer bien el carácter de una persona o un tema.

percal

 
m. Tela fina de algodón, gralte. estampada y aprestada con cierto brillo.
Conocer el percal. loc. fam.Conocer muy bien una cosa o un asunto.

percal

(peɾ'kal)
sustantivo masculino
tela fina de algodón usada para realizar prendas de vestir corrientes Compró en la tienda de telas una pieza de percal estampado.
conocer bien a una persona o cosa Conozco el percal, ese tipo es un charlatán.
Traducciones

percal

percale

percal

percale

percal

percalle

percal

SM percala SF (Andes, Méx)
1. (= tejido) → percale
conocer el percalto know what the score is
2. (= dinero) → dough, cash
Ejemplos ?
Las ahumadas puertas del balcón de la buhardilla se abrieron al cabo, después del mediodía, y lo primero que en el interior descubrieron mis ojos fue un hombre vuelto de espaldas hacia mí, con camiseta blanca de ancho cuello azul tendido sobre los hombros, y gorra de lana, también azul, ocupado en colocar en un gran pañuelo de percal, desplegado sobre el arcón que conocemos, algunas piezas de ropa.
La reciente viuda, con una mala saya de percal, desgarrada y sucia, en mangas de camisa, desgreñada y descalza, esperaba a la fúnebre comitiva, acurrucada en un rincón de la destartalada habitación en que había muerto su marido: sala, alcoba, pasadizo y comedor al mismo tiempo; pues aquella pieza y otra reducidísima y oscura que servía de cocina constituían toda la casa.
El viejo dio un paso atrás y repúsole con menos irónico acento: -Perdona, hombre, que no es pa tanto; yo no creía que te doliera tanto la cosa; si yo lo hubiera sabío no meto yo el percal anoche en cá de la Trini como lo metí, pa arreglar ese mal negocio.
-Pos eso fue que uno de los bueyancones salió con las de Caín y como azogao, y el Greñitas salió a pararle los pies, y yo no sé cómo fue la cosa, pero, según me han contao, el toro enganchó al Greñitas por la faja y endispués lo tiró pa recogerlo de nuevo, y que va lo diba a recoger, cuando el Azúcar, al ver que ninguno de la cuadrilla metía el percal por el mataor, se fue derecho al bicho y se le agarró a la cola y na..., que cuando se alevantó el Greñitas, como el chaval no tiée mal fondo ni es desagradecío, pos se fue pa el Azúcar y le dio un abrazo y na...
-¡Valiente percal se retacea en este sitio!... -exclamó Antoñuelo el Matraca al ver reunidos bajo el cobertizo del saladero del Viruta a los más caracterizados próceres de la guapeza de Pescadería, entre los que se destacaba por su arrogante actitud y por el desdén casi olímpico con que dignábase mirar de cuando en cuando a los demás héroes allí congregados, Currito el de los Bigotes.
Ahora sólo nos resta consignar que el pequeñuelo interlocutor, al dirigir tan graves cargos a su madre y a su hermana, llegaba al portal, vestido con levita, pantalón y chaleco de mahón gris; agarrotado su cuello entre los revueltos y atropellados pliegues de una enorme corbata de percal con grandes cuadros rojos; medio oculta su diminuta e inteligente cabeza bajo las anchas alas de un sombrero de paja con cinta verde, y calzado, por último, con gruesos zapatos de Novales.
No deseaba éste otra cosa.-Media hora después, limpiándose el sudor con su pañuelo de percal aplomado, hacía don Silvestre en casa de su amigote un resumen exacto de los acontecimientos de su primera salida por las calles de la corte.
Sobre tu Capital, cada hora vuela ojerosa y pintada, en carretela; y en tu provincia, del reloj en vela que rondan los palomos colipavos, las campanadas caen como centavos. Patria: tu mutilado territorio se viste de percal y de abalorio.
Consuelo, regadera en mano, recogida en la cintura la falda de percal...
No iba a la escuela, pero tampoco bajaba a jugar a la calle, viendo ésta desde su ventana adornada con unas cortinas de percal, dos tiestos, con claveles el uno y geranios el otro, y una jaula con un pájaro.
Su cuerpo, no obstante lo raído del pañuelo, un tiempo color de oro, que hace ondular su seno mórbido y temblador, lo poco flamante de la roja falda de percal de amplísimos volantes, que dejan al descubierto sus pies breves, descalzos y endurecidos, y lo poco elegante de la chaquetilla azul que descúbrese por bajo del pañuelo; no obstante el desaliño de su típica indumentaria, destácase grácil y lleno de esbelteces en la cintura, de arrogancia en la cadera, y de morbidez en el seno.
-No tengas cudiao, hombre; no tengas tú cudiao, que to llega, y ya verás tú el percal que yo me traigo pa amansar leonas y pa zurcir lo roto y pa pespuntear lo descosío.