pepita

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pepita

(Del lat. vulgar pippita < lat. pituita , moco, humor pituitario.)
1. s. f. BOTÁNICA Simiente de las frutas y frutos carnosos como la pera, la uva, el tomate o el melón si no le quito las pepitas no come uva. pepa
2. Méx. Semilla de calabaza que se come tostada y salada.
3. GEOLOGÍA, MINERÍA Trozo rodado de oro u otros metales nativos que se encuentran en terrenos de aluvión.
4. VETERINARIA Enfermedad que las gallinas suelen tener en la lengua y que no las deja cacarear.
5. no tener una persona pepita en la lengua coloquial Hablar con libertad y desahogo.

pepita

  (del l. pepone, melón)
f. bot. Semilla plana y larga.
Trozo rodado de oro u otros metales nativos.

pepita

  (del l. v. pippita < l. pituita)
f. veter. Enfermedad que las gallinas suelen tener en la lengua.
No tener uno pepita en la lengua. Hablar con libertad y desahogo.

pepita

(pe'pita)
sustantivo femenino
1. semilla de las frutas y verduras carnosas pepita de tomate
2. mineralogy trozo pequeño de metal pepita de de oro
3. enfermedad que ataca a la gallina y a otras aves de corral La pepita es un tumor formado en la lengua de las aves.
Sinónimos

pepita

1
sustantivo femenino
(semilla) pipa.

pepita

2
sustantivo femenino
(de la gallina) moquillo.
Traducciones

pepita

jadérko

pepita

kerne

pepita

Obstkern

pepita

hedelmän siemen

pepita

pépin

pepita

koštica

pepita

pepita

pepita

pit

pepita

kjerne

pepita

pestka

pepita

kärna

pepita

เมล็ดในของผลไม้

pepita

çekirdek

pepita

hạt

pepita

果仁

Pepita

SF (forma familiar) de Josefa

pepita

SF
1. (Vet) → pip
no tener pepita en la lenguato be outspoken, not to mince one's words
2. (Bot) → pip
3. (Min) → nugget
Ejemplos ?
Fue en este año en que terminó el desfile de los explotadores y aventureros extranjeros, que llegaron a nuestras tierras, como águilas en ayunas, buscando por sobre las rendijas de las rocas auríferas, las pepitas doradas para saciar su ambición de siglos.
La niña tenía ojos castaños y pelo negro; la mirada, viva e inteligente; era Molly, hija del alcalde. Los dos chiquillos jugaban con una manzana, la sacudían y oían sonar en su interior las pepitas.
Pero, después de aquel suceso, el Jordán ha llevado siempre pepitas preciosas, y la villa de allí ha tomado el nombre de : Auri lacus.
Así, al atacado de un tabardillo le recetaban una salve, que, en el candoroso sentir de nuestros abuelos, era cosa más fresca y desirritante que una horchata de pepitas de melón.
A propósito de pepitas, dice don Cosme Bueno en su interesante libro, que a Carlos V le obsequiaron una de oro, encontrada en Carabaya, que tenía la forma de una cabeza de caballo y que pesaba poco más de un quintal.
Excusado es decir que los guindillas tuvieron este gusto; que el tío Fulano viose obligado, desde luego, a devolver al revendedor los quince duros que de él había percibido; que el revendedor se los entregó en el acto al tío Buscabeatas, y que éste se marchó a Rota sumamente contento, bien que fuese diciendo por el camino: -¡Qué hermosas estaban en el mercado! ¡He debido traerme a Manuela, para comérmela esta noche y guardar las pepitas!
A Felipe II le enviaron también del Perú una pepita del tamaño de la cabeza de un hombre, la cual se perdió con otras riquezas en el canal de Bahama. ¡Vaya con las pepitas!
Por último, la cazadora de aves con liga de miel, arrojó al aire la que quedaba en la copa; y como si hubieran saltado las gotas del líquido transformadas en rubíes, en esmeraldas, en topacios, en granates, en conchillas de nácar y en pepitas de oro, se dispersaron bulliciosos y deslumbrantes aquellos preciosos pajarillos, creados en el mismo instante en que la naturaleza sembró en los bosques argentinos la semilla misteriosa de la flor del aire.
¿Nos indujo Dios a ganarnos la vida así, cultivando donde no hemos sembrado,-- y esperando que nos recompense con pepitas de oro?
Era además bruto de nota; porque cuando le convenía, para entretenerse con las muchachas, hacía dormir a las viejas, abuela, madre y tía, con un par de puñados de aire que los echaba a la cara; anunciaba temblores y la llegada de los galeones; hacía desaparecer y reaparecer las piochas del peinado de las damas; se tragaba agujas, partía naranjas que en lugar de pepitas escondían anillos; le sacaba sin que lo sintiese al mismo virrey las onzas del chupetín, o de las narices le extraía al alcalde de primer voto un par de huevos de gallina».
La carcajada es materia bruta: molida, cernida, tras mil operaciones de química ideal, daría quizá una sonrisa de buenos quilates; bien como el oro no comparece sino en granos o pepitas diminutas, apartados los otros metales groseros y la escoria que lo abriga en las entrañas.
¿No fluía, acaso, un torrente desde las montañas doradas a nuestro valle? ¿No ha formado esta corriente durante muchas eras geológicas las particular brillantes y las pepitas de oro para nosotros?