penosamente

penosamente

 
adv. m. Con pena y trabajo.
Traducciones

penosamente

sorely

penosamente

penosamente

penosamente

ADVarduously, laboriously, with great difficulty
Ejemplos ?
El proceso lento de reintegración al estado normal se opera en su cerebro embotado. Recobra penosamente sus facultades anuladas, atrofiadas por 12 horas de obsesión, de idea fija.
Habló poco, con tono malhumorado y haciendo un gran esfuerzo. Aventuré una broma y vi que luchaba penosamente por sonreír. ¡Pobre diablo!
Venía del fondo y se paró en seco en una nave lateral de la iglesia. Un hombre con gruesa chaqueta oscura se arrodilló penosamente.
¿No es preferible apelar a procedimientos más prosaicos y más dóciles? La humanidad no merece salvarse de golpe, sino ruin y penosamente.
Claro está que él no podía confesar desde el alto de un alminar cuáles eran los motivos que le indujeron hacía tres años a refugiarse en plena selva congolesa, donde muchos meses vivió penosamente, alimentándose con carne de elefante.
Las personas que recorren la ciudad a esta hora parece que están hechas de otra sustancia, que pertenecen a un orden de vida fantasmal. Las beatas se arrastran penosamente hasta desaparecer en los pórticos de las iglesias.
Sus flacas piernas vacilaron al dar el salto, y su cara amarillenta, pergaminosa, se contrajo penosamente al herirla un picante rayo solar.
Un poco de miedo y otro poco de vergüenza -la vergüenza del mal que otros hicieron, la vergüenza de las almas puras- excitaban penosamente el corazón todavía infantil de Aurora.
La abadesa se levantó penosamente; el reuma la tenía medio baldada, y gran parte de su penitencia era el arrodillarse para orar, sin cojines ni reclinatorio.
Orgullo de auténtico cuño americanista, produce seguir la vía crucis que hasta aquí ha andado penosamente los seis o siete formularios del ante-proyecto de Washington.
Las campanas del pueblo tocaron a plegaria; la puerta de la prisión se abrió, y del fondo de su oscuro portal arrancó un grupo de soldados en cuyo centro venía una mujer vestida de blanco y cubierto el rostro con las ondas de una larga cabellera negra. A su lado caminaba un hombre, vendados los ojos y arrastrando penosamente una barra de grillos.
Otros irán por los caminos trillados, pero codeando fuerte para pasar por delante, y donde sólo vive la multitud y penosamente adelanta, encontrarán su bastón de mando, y por ella misma saldrán proclamados de repente.