penalidad

(redireccionado de penalidades)
También se encuentra en: Sinónimos.

penalidad

1. s. f. Trabajo o esfuerzo molesto o aflictivo vivió muchas penalidades en su dura vida. sufrimiento
2. DERECHO Calidad de penable.
3. DERECHO Sanción impuesta por la ley penal, las ordenanzas o por otra autoridad.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

penalidad

 
f. Trabajo aflictivo, molestia, incomodidad.
der. Calidad de penable.
Sanción impuesta por la ley penal, las ordenanzas, etc.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

penalidad

(penali'ðað)
sustantivo femenino
1. situación desfavorable En la montaña pasaron grandes penalidades.
2. sanción impuesta por la ley penal Ha sido benévola la penalidad impuesta.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

penalidad

sustantivo femenino
(derecho) sanción, pena.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

penalidad

hardship, penalty

penalidad

penale

penalidad

peine

penalidad

pena

penalidad

عقوبة

penalidad

ποινή

penalidad

наказание

penalidad

trest

penalidad

עונש

penalidad

ペナルティ

penalidad

SF
1. penalidades (= dificultades) → hardship sing
2. (Jur) → penalty, punishment
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Aquileo lloraba, acordándose del compañero querido, sin que el sueño que todo lo rinde, pudiera vencerle: daba vueltas acá y allá, y con amargura traía a la memoria el vigor y gran ánimo de Patroclo, lo que de mancomún con él llevara al cabo y las penalidades que ambos habían padecido, ora combatiendo con los hombres, ora surcan do las temibles ondas.
I Pedro de Candía Cuando Francisco Pizarro se vio, en la isla del Gallo, abandonado por sus compañeros de aventura, sólo trece hombres se resolvieron á permanecer con él y sufrir todas las penalidades anexas á lo desesperado de la situación.
Parece, casi, que la Naturaleza se ha complacido en el caso del hombre en una máxima economía, y que ha medido el equipo animal del hombre con tanta ruinidad, con tan ceñido ajuste a la máxima necesidad de una existencia en germen, como si quisiera que una vez se hubiera levantado el hombre, por fin, desde la más profunda rudeza hasta la máxima destreza, hasta la interna perfección de su pensar y, de ese modo (en la medida en que es posible sobre la tierra), hasta la felicidad, a él le correspondiera todo el mérito y sólo a sí mismo tuviera que agradecérselo; como si le hubiera importado más su propia estimación racional que cualquier bienestar. Porque en el curso del destino humano le aguarda al hombre todo un enjambre de penalidades.
Sufrirás muchas penalidades y cuando hayas recobrado tu forma humana irás al Reino de los Espíritus Retorcidos, aquellos que en cada vida parecen volverse peores; no se controlan y van en retroceso.
Entre horribles penalidades pasan los días estos hermanos nuestros: baños inmundos, comidas podridas, envenenadas, incomunicaciones interminables, insultos, azotes y mil cosas más, indignas, canallescas, cobardes, se usan sobre ellos con un refinamiento que haría gozar a las torvas imaginaciones de un Felipe II y un Stambouloff.
Hutcheon no sentía deseo alguno de hacerlo, pero había luchado y pasado penalidades junto a Dougal y no iba a fallarle en aquel aprieto; así que los dos sirvientes se sentaron ante una copa de brandy y Hutcheon, que era algo clerical, hubiera leído un capítulo de la Biblia, pero Dougal no quiso oír sino un párrafo de David Lindsay, cosa que no era prrcisamente lo más adecuado.
Además los tributos que pagan los indígenas; las penalidades de los esclavos; las primicias, diezmos y derechos que pesan sobre los labradores y otros accidentes alejan de sus hogares a los pobres americanos.
En efecto, el misionero novel que, inflamado por el celo de la propagación del hombre cristiano, abandona patria y parientes queridos, tiene que pasar de ordinario por largos y con mucha frecuencia peligrosos caminos; y su ánimo se halla siempre dispuesto a sufrir mil penalidades en el ministerio de ganar para Jesucristo el mayor número posible de almas.
Además los tributos que pagan los indígenas; las penalidades de los esclavos; las primicias, diezmos y derechos que pesan sobre los labradores, y otros accidentes alejan de sus hogares a los pobres americanos.
Cuando Tlepólemo, criado en el magnífico palacio, hubo llegado a la juventud, mató al anciano tío materno de su padre, a Licimnio, vástago de Ares; y como los demás hijos y nietos del fuerte Heracles le amenazaran, construyó naves, reunió mucha gente y huyó por mar. Errante y sufriendo penalidades pudo llegar a Rodas, y allí se estableció con los suyos, que formaron tres tribus.
También es verdad que, por tradición y por naturaleza, Warren era un rebelde nato, un rebelde contra todas las injusticias y penalidades humanas.
Esta situación la describe sabiamente el inmortal Buffon, cuando dice: “que el niño recién nacido es una imagen viva de la miseria y del dolor; y que por la debilidad en que nace, parece que la naturaleza le quisiese advertir, que si viene a contarse entre los individuos de la especia humana, es para participar de sus penalidades y miserias”.