pelele

pelele

1. s. m. Muñeco de figura humana, de paja o trapo, que se mantea o pasea como diversión en carnaval mantearon al pelele . monigote
2. despectivo Persona que se deja manejar por otra o que hace lo que otros dicen hace lo que dice su mujer, es un pelele. monigote
3. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir de una sola pieza que se les pone a los niños para dormir el bebé llevaba un bonito pelele de felpa .
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

pelele

 
m. Muñeco o figura humana de paja o trapos.
fig.Persona simple o inútil.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

pelele

(pe'lele)
sustantivo masculino
1. muñeco de figura humana hecho de paja En chile, para el año nuevo queman peleles en la playa.
2. persona de carácter débil que se deja manejar por los demás el pelele de los jefes
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

pelele

SM
1. (= figura) → guy, straw doll (fig) → tool, puppet
2. (= bobo) → simpleton
3. [de bebé] → Babygro ®, rompers pl, creepers pl (EEUU)
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
En Laserna veo un virrey de cuño falso; un virrey carnavalesco y de motín; un virrey sin fausto ni cortesanos, que no fue siquiera festejado con toros, comedias ni certamen universitario; un virrey que, estirando la cuerda, sólo alcanzó a habitar cinco meses en palacio, como huésped y con la maleta siempre lista para cambiar de posada; un virrey que vivió luego a salto de mata para caer como un pelele en Ayacucho; un virrey, en fin, prosaico, sin historia ni aventuras.
y como los ojos los tenía fijos, mirando en la dirección contraria a Alicia, y como todo él estaba ahí sin hacerle el menor caso, pensó que, después de todo, no podía ser más que un pelele.
Y don Pedro de Hinojosa, el valiente entre los valientes, el que jamás volviera cara al enemigo en los campos de batalla, se amilanó como un pelele ante el amago de matrimonio, más que si el verdugo se presentara a descabezarlo, y le corrieron culebritas por el cuerpo, lo que no le aconteció pocos meses más tarde, el día en que a traición lo asesinaron en Potosí.
Si las victorias opulentas se han de volver impedimentas si la eficaz y viva rosa queda superflua y estorbosa ¡oh, Tierra ingrata, poseída a toda hora de la vida: en esa fecha de ese mal, hazme humilde como un pelele a cuya mecánica duele ser solamente un hospital!
Lo encuentran privado. El negro lo alza y se lo lleva como un pelele. ¡La que se arma en esa fonda, con la novelería, el llanto de los padres, el ayudar de éstos y aquéllos!
Este pelele erguido, perfumado y severo que los días hábiles hacia reputación de su empaque y silencio, era un infeliz lascivo, aquel otro pequeño y modosito, siempre gentil, discreto y sensato, era víctima de vicios atroces, aquel brutal como un carretero y fuerte como un toro, más inexperto que un escolar, y así todos pasaban ante sus ojos anudados por el deseo semejante e inextinguible, todos habían abandonado un instante las cabezas en sus rodillas desnudas, mientras que ella, ajena a las manos torpes y a los transitorios frenesíes que envaraban los fantoches tristes pensaba, áspera, la sensación de vivir como una sed en el desierto.
Aquella mañana, la del día en que pasó el «disgusto», estuvimos echando unas copas en la taberna del Pelele, y me las pagó, por cierto, él.
Me tienes anonadada con esta tremenda idea y aunque en el cuento sea fea, con la fortuna ganada voy a ser muy galanteada. Seduciendo algún pelele, contrato tendré en la tele.
Cuando concluido el banquete volvió a su habitación, aguardo a que la camarista terminase de desnudarla y así que se vio sola metió en la cama el pelele.
Antes he de cantar las verdades a alguno..., y puei que le pese. ALCALDE.- Qué has de cantar tú, pelele. VECINO.- Que, como siempre sucede, se quiere que trabajemos todos para el beneficio de uno solo; por eso al cabo del año todos salimos en cueros, menos el que sale gordo y bien vestido.
Entró con todos estos adminículos en un gabinete contiguo a su alcoba, y allí arregló un pelele relleno de paja, dentro del cual puso la vejiga y las tripas con la sangre del carnero.
Con trozos de piola amarró la garganta de cada pelele, y tan absorbido estaba en la labor, que no se apercibió que el viento empujaba por el ventanillo abierto el agua de la lluvia, que había arreciado.