peinada

Traducciones

peinada

SFcombing
darse una peinadato comb one's hair
Ejemplos ?
Rodéale la flor de sus jóvenes guerreros; él doliente, jadeando, sostiene con dificultad el cuello, cayéndole suelta sobre el pecho la peinada barba.
Y no se equivocó, por cierto, en sus presunciones, pues al pasar vio en ella a Cloto, bella, limpia, cuidadosamente peinada e inclinada sobre la costura, mientras su madre, a su lado, las gafas sobre la corva nariz, daba fin con manos vertiginosas a una calceta, y la señora Robustiana, su tía, peleaba a cabezadas con el sueño en una algo y más que algo deteriorada poltrona.
Desde un palco del centro oía la música, con más atención de la que suelen prestar las damas en casos tales, Elisa Rojas, especie de Minerva con ojos de esmeralda, frente purísima, solemne, inmaculada, con la cabeza de armoniosas curvas, que, no se sabía por qué, hablaban de inteligencia y de pasión, peinada como por un escultor en ébano.
El ama, vestida con su invariable traje de merino negro, peinada y acicalada con esmero, muéstrase alegre y decidora, en tanto que doña Encarnación, menuda y regordeta, embutida en un pomposo vestido de colores vivos y chillones, apenas habla, muy inquieta con el indócil resorte de su dentadura postiza que se obstina en jugarle una mala pasada.
Poco dispuesta parece ella a venir en su auxilio. Peinada de prisa, con una flor de azahar todavía pegada en los cabellos, el velo medio desprendido, el vestido todo ajado, con unas ojeras que la desfiguran, mira al marido -ahí plantado como estorbo- con una cara de despecho que hace pensar en la coz que nunca deja de recibir el padrillo, en pago de sus más ardientes caricias.
Caballeros en potros briosos, brillantes, ricamente aperados, llegaban los señores dueños de grandes haciendas; y desfilaban por las calles montados en caballos “de paso” de grácil andar femenino: larga y peinada crin, vibrantes ijares, ceñida cincha, negro y lustroso pellón, riendas lujosas de plata; e iban con sendos sombreros de ala curva y extensa; y ponchos de finos pliegues y pañuelo al cuello con anillo de oro, y espuelas alegres y de argentino sonar; y cabriolaban las caballerías levantando nubes de polvo con gran asombro y desconcierto de la bulliciosa chiquillería, mientras los fieles enlutados, cruzaban la caldeada acera, llevando flores, o zahumadores de filigrana, o cirios gruesos y decorados o ramos grandes de albahaca.
No era ni mozo, ni viejo, Mas de alma y cuerpo cabal, Justo, afable, comedido, Recto, severo y veraz. Usaba luenga la barba Y bien peinada, lo cual Daba á su noble figura Respetable dignidad.
Ya peinada y limpia su tez morena y fina como el raso, sustituyó la de los quehaceres domésticos con una falda azul, púsose una chaquetilla blanca adornada de encajes, atóse a la esbeltísima cintura un delantal blanco también y también adornado de randas; calzóse pulidos brodequines de cuero blanco, adornó su cuello con un collar de múltiples vueltas de abalorios, y dado que hubo fin a su tocado, sentóse en la mecedora grave y meditabunda, pensando en el modo y manera de salir del atolladero en que habíala metido la decisión de su señor tío, el señor Cristóbal el Confitero.
Se pasó a las muchachas; la Champville, casi desnuda, muy bien peinada y elegantemente arreglada, no parecía tener más de treinta años, aunque llegaba a los cincuenta.
-¡ Ah!, no es el crimen, exclamó furioso el padre guardián, lo que me irrita, sino las circunstancias de la cita; pues en un religioso es la mayor de las bellaquerías pedir de esa manera gollerías. «Hermana Mariquita: espérame peinada y compuestita, lavadita y...
Iba aquel día bizarramente ataviada; brial de raso azul, justillo recamado de seda y oro y bien peinada la negra y undosa mata de pelo, sujeta en rodete en lo alto de la gentil cabeza por rascamoño de oro, lleno de piedras preciosas.
El overo, gordo, sin ser pesado, ni tampoco con formas de parejero, demostraba bien ser el caballo ideal de trabajo que sueña tener, para lucirse en el rodeo, todo gaucho, y que pocos, en realidad, saben, si no adiestrar, por lo menos conservar en sus buenas condiciones: bien tuzada la crin, en la forma que presentan a menudo los caballos de las antiguas esculturas romanas, lo que hacía más salientes las orejas; la cola larga, sin exageración, y primorosamente peinada; sanito de manos y patas, llevaba en el lomo un recado bien completo, confortable y adecuado, por su composición, a la conservación del caballo y a las necesidades del amo.