Ejemplos ?
Se pueden realizar en tanques cerrados o abiertos (esto último está prohibido para los taninos decolorados porque se emite SO 2 a la atmósfera), que se calientan con un agitador que constantemente evita que el tanino se pegue al fondo.
Después de perder el título de la Copa Libertadores y la transferencia de algunos jugadores clave del equipo a otros clubes como Thiago Neves y Gabriel, Conca asumió la responsabilidad de librar al club del riesgo de descenso. Con la renuncia de Renato Gaucho y el éxito pasaje Cuca por el equipo cayó a René Simões salvar el club se pegue.
¿Cómo se explica entonces que una estrella, por muy "enana" y muy "marrón" que nos pegue la gana creer que sea es absolutamente inivisible en todo el espectro electromagnético (luz visible, rayos X, emisiones Gamma, etc.) hasta para los instrumentos más poderoso que tenemos?...
Además de entretener, Xuxa siempre se preocupó en cuidar a los Bajitos y, en junio de 2007, se reunió con el presidente Luís Inácio Lula da Silva para lanzar en Brasilia la campaña nacional “¡No Pegue, Eduque!”, contra los castigos físicos y humillantes a los niños.
y eso es mucho, pero MUUUUCHO tiempo antes de que los Sumerios, los Babilonios, los Egipcios, los Mayas o cualquier otra civilización antígua que nos pegue la gana mencionar exisitiera: ¡ni siquiera la Atlántida (si existiese) era tan antigua!
Algo común de las reuniones familiares de los piñasienses es la elaboración de manjar, es un dulce de leche, lo elaboran en pailas de cobre puestas al fuego (madera o gas), sobre la cual vierten leche de vaca y se le añade azúcar, se mueve con una especie de pala de madera para impedir que se pegue la leche en el fondo, una vez se consume hasta que al mover la leche deja ver el fondo de la paila, entonces es hora de parar; se lo consume con pan o galletas, o solo.
—Aquél lo escondió en el alzapón —replicaba la negra. —Che, negra bruja, salí de aquí antes de que te pegue un tajo —exclamaba el carnicero.
-gimió, tratando de cogerle la soga, e interponiéndose entre él y yo-. ¡Mi Amito, por Dios! ¡No le pegue, por los clavos de Cristo! -y se arrodilla; le abraza las piernas, casi lo tumba-.
¡Que no se ponga el sol ni sobrevenga la oscura noche antes que yo destruya el palacio de Príamo, entregándolo a las llamas; pegue voraz fuego a las puertas; rompa con mi lanza la coraza de Héctor en su mismo pecho, y vea a muchos de sus compañeros caídos de bruces en el polvo y mordiendo la tierra!
No le pido ya veinte leguas al día, y con tal que al recorrer el campo, no lo pegue alguna rodada inesperada, le encuentra mucho mérito.
Figúrate entonces todas las clases de gritos que pueden repugnar a los oídos: cuando los atletas más fuertes hacen ejercicios bracean con las manos cargadas de plomo, cuando se fatigan o hacen el fatigado, oigo gemidos; cada vez que expulsan el aliento contenido, oigo silbidos y respiraciones atormentadas; cuando me encuentro con un chico perezoso que se limita a untar a la plebe, siento los golpes de la mano encima de las espaldas, que hace un ruido diferente, según que pegue la palma o con el hueco de la misma.
El objeto es que digan los lectores cándidos: -¡Qué pillo es! ¡El que a éstos se la pegue...! El estilo de estos artículos ha de ser campanudo y solemne; siempre se ha de hablar en nombre de «los sagrados intereses que representarnos»; no se ha de detener «nuestra pluma ante ningún género de consideraciones bastardas, porque en el estado de la Prensa y dentro de la noble misión que nos hemos impuesto no caben mezquinas pasiones, ni se cede al favoritismo jerárquico, ni se admiten banderías, ni se toleran desafueros...», y todo lo que se quisiera, por esta senda, procurando siempre, aunque es ocioso advertirlo, que si bien deben prometerse toda clase de razones en pro de la tesis, no debe estamparse una sola.