pedantesco

(redireccionado de pedantesca)

pedantesco, a

adj. Que es propio de pedantes o de su estilo y forma de hablar se dirigió a mí en un tono pedantesco .
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

pedantesco, -ca

 
adj. Relativo a los pedantes o a su estilo y modo de hablar.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

pedantesco

pedantic

pedantesco

pedantesco

pedantesco

ADJpedantic
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
En lugar de seguir el camino, que él no podía desconocer, de los Poetas mas cultos y eloqüentes de todas las naciones, introduxo en el lenguage la pompa pedantesca de voces latinizadas, la oscuridad de las sentencias, la hinchazón de las metáforas, la afectación de los antítesis, y la violencia de las transposiciones, viniendo á crear por este medio una nueva escuela de dura y estrepitosa locución, que el vulgo tomó entonces por grandiloqüencia, aunque no carece su versificación de la harmonía heroyca.
Entonces no se instruían los españoles en compendios y polianteas. No era tan universal su literatura, porque era menos pedantesca, menos frívola.
Esta ingeniosa sutileza del conde encontró un amplio círculo de partidarios y Luciano, enfoscándose en una sonrisa pedantesca, dijo textualmente: —Declino pronunciarme sobre la interpretación del conde, pero sostengo nuevamente que las maletas no aparecerán.
A fin de acercar en cierto modo la copia interpretativa del modelo, le he dado parcialmente un ligero tinte arcaico, de manera que, sin retrotraer su lengua a los tiempos ante—clásicos del castellano, no resulte de una afectación pedantesca y bastarda, ni por demás pulimentado su fraseo según el clasicismo actual, que lo desfiguraría.
Yo citaria cien ejemplos de los furores de la envidia pedantesca; y me atrevo á sostener para vergüenza de esta indigna pasion, que si todos los que han perseguido á los hombres célebres, no los han tratado como las gentes de colegio trataron á Ramos, consiste en que no han podido.
Contra ese Dios hijo, en nombre del cual pretenderían imponernos autoridad insolente y pedantesca, apelaremos al Dios padre, que es el mundo real, la vida real de lo cual El no es más que una expresión demasiado imperfecta y de quien nosotros somos los representantes inmediatos, los seres reales, que viven, trabajan, combaten, aman, aspiran, gozan y sufren.
Sin embargo, este socialismo alemán, que tomaba tan en serio sus desmayados ejercicios escolares y que tanto y tan solemnemente trompeteaba, fue perdiendo poco a poco su pedantesca inocencia.
Os interesa, pues, emprender la lectura de sus clásicos, y penetrar en la historia de la literatura, a fin de saber apreciarlos y conocer esa poesía, que veréis, valiéndome de la expresión de un crítico, expresiva en su infancia, natural y sencilla, pero ruda, pobre y trivial; después grave, docta y sonora, hasta degenerar en afectada, pedantesca y enigmática; y por fin, grande, majestuosa y sublime, armoniosa y dulce, hasta acabar por hinchada, estrepitosa y sutil.
Comenta cada imagen con dos redondillas y un texto en prosa, excelentemente escritos, y recurre más al sentido común y a la experiencia que a la erudición pedregosa y pedantesca; cuando Hernando de Soto cita a un autor es una cita conocida por todo el mundo y porque ha justificado consigo mismo su verdad:: Como lo dice Sócrates, la mayor parte de lo que sabemos es la menor de lo que ignoramos.
En el siglo XVIII destacan Diego de Torres y Villarroel y Francisco José de Isla; este último criticó la exuberante y pedantesca oratoria posbarroca; también desde postulados de la Ilustración José Cadalso, León de Arroyal y Leandro Fernández de Moratín adoptaron este género, junto a la fábula y el epigrama, para reformar la sociedad; en el siglo XIX Sebastián de Miñano, Félix Mejía, Mariano José de Larra, Leopoldo Alas, Modesto Lafuente, Miguel Agustín Príncipe y Juan Martínez Villergas destacan especialmente, extendiéndola al artículo periodístico.
Tampoco en ninguna parte se halla tanta palabrería hueca, un empleo tan constante de tecnicismos vacíos de sentido o mal definidos, una erudición más pedantesca, y al propio tiempo más superficial”.
Consta de 52 capítulos y empieza con un prólogo en el que se burla de la erudición pedantesca y con unos poemas cómicos, a manera de preliminares, compuestos en alabanza de la obra por el propio autor, quien lo justifica diciendo que no encontró a nadie que quisiera alabar una obra tan extravagante como esta, como sabemos por una carta de Lope de Vega.