pechada

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Traducciones

pechada

SF
1. (= hartazgo) llevamos una pechada de andarthat's more than enough walking (for one day), it's been a real slog
se dieron una pechada de trabajarthey really slogged their guts out
2. (LAm) (= empujón) → push, shove
3. (LAm) (= sablazo) → scrounging
Ejemplos ?
La Sociedad consigue, a finales de ese mismo año, involucrar al Consejo de Ferrol, y publica las bases para el año 2008, aumentando también levemente la dotación económica.;2008 Melancolía líquida da idade das vacas, Xavier Lama Accésit: Amebas, Xosé Luis Mosquera Camba En castellano: El lamento de las praderas, Miguel García-Posada Accésit: La mirada secuestrada, Eugenio Maqueda Cuenca;2006 Casa pechada...
En el siglo XVIII, con el decreto de Nueva Planta, El Palomar pasa de Consejo a Ayuntamiento, lo que provoca muchos problemas con el marquesado de Albaida por el reparto del derecho de cuartel, la conducción del ganado, el impuesto del equivalente y de la pechada, la contribución palomarense a la deuda de la vila de Albaida anterior a la segregación, el agua de la acequia del Puerto o la delimitación de los términos jurídicos, entre otros.
Su digitación es abierta, afinación tradicional, su forma y potencia de sonido le hacen parecerse a la asturiana, aunque no se toque pechada.
- Ante tal situación, Miguel Gallo su ex patrón y ex socio, le permitió trabajar la mina La Descubridora, en lo que se conocía como la Dobla o Pechada, era un tipo de trabajo que no excedía de las 24 horas semanales y era un contrato de palabra entre amigos.
Un caballo guapo o bien amansado, capaz de galopar veinte leguas, sin resuello, o de voltear un novillo de una pechada, también le infundía respeto.
Lo que ha sido usté, es engreído y sin asco pa pechar, tuavía me hace acordar la pechada que me dio, que de espaldas me largó y no me ayudó a parar.
La del bisquete mesmito: ese maula que cruzaba lo mesmo que autoridá, del Cerrito a la Ciudá, y aquí nos menospreciaba... Tanto, que a mí en la avanzada, porque le pedí un cigarro, si no ando vivo, en el barro me arronja de una pechada.
Apenas se había dado vuelta que entró don Benjamín, cuya libreta, ya muy pesada, le daba pocas ganas de seguir sirviéndolo, y cuando, después de haberlo saludado y pedido la copa, para darse una postura, el hombre lo llamó aparte con la frase consagrada: «Me permite una palabra, don Manuel», no pudo éste hacer menos que murmurar: «Pechada, a la fija».
También hay el de las carreras, y el del juego de sortija; para bolear avestruces, hay uno lindo, y si viera, en el rodeo, aquél otro, pegando una pechada, quedaría admirado.
No se le da tiempo: uno de los dos ayudantes del gaucho viejo le deja caer encima del lomo la armada del lazo; el viejo le hace una aflojadita insensible; la vaca, tirando de la cabeza, da un paso atrás; pisó ya en el medio de la armada que, ligero, se cierra, atándole las dos patas, y el jinete corre, estirándoselas para hacerle perder el equilibrio. El otro ayudante se le atraviesa y con el caballo al galope, la voltea de una pechada y salta por encima.
La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero.
Notando empero, las significativas miradas de aquel grupo de dogos de matadero, echa maquinalmente la diestra sobre las pistoleras de su silla inglesa, cuando una pechada al sesgo del caballo de Matasiete lo arroja de los lomos del suyo tendiéndolo a la distancia boca arriba y sin movimiento alguno.