payador

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payador

s. m. Argent., Chile, Urug. MÚSICA Cantor popular que, acompañándose con una guitarra, y en general en contrapunto con otro, improvisa sobre temas variados.

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m. (Amer.) Coplero y cantor popular que, acompañándose de la guitarra, improvisa canciones.
Traducciones

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SM (Cono Sur) → gaucho minstrel
Ejemplos ?
El gaucho tendrá su parte en los jubileos futuros, pues sus viejos cantares puros entrarán en el reino del Arte. Se sabrá por siempre jamás que, en la payada de los dos, el vencido fue Satanás y Vega el payador de Dios.
n grupo de emigrantes partió del hotel para embarcar en el vapor Payador, que iba a remontar el curso del río Paraná, inmensa vía fluvial, que constantemente se reforma por los arrastros de las tierras ribereñas.
ésar Aurelio Castillo Bozo, apodado "El Tranca", (Rengo, 3 de marzo de 1948 - † 8 de septiembre de 2005) profesor, payador y poeta chileno.
"Tres gauchos baqueanos" aparecían como redactores y tenía composiciones en prosa y en verso. Se supone que Hernández firmó como "El payador Pepe José" los días 18 y 30 de septiembre.
Compuso también las bandas musicales de varias películas como Sombras porteñas (1936), Carnaval de antaño, He nacido en Buenos Aires, Nobleza gaucha, Las de barranco, El último payador y Derecho viejo.
Esa es la métrica del payador que resulta perfecta para transmitir las más profundas emociones improvisando, esa es entonces la métrica de el Martín Fierro calificado como «La Biblia Gaucha» por el cordobés Leopoldo Lugones mientras que el porteño con madre orientala Jorge Luis Borges ha considerado que el Martín Fierro es el libro más perdurable de los argentinos.
Y en la poesía nocturna, surgirá del rancho primero el espíritu del pasado que a modo de luz vaga existe, cuyo último vigor palpita en el payador inspirado que lanza el sollozo del triste o el llanto de la vidalita.
Turba entonces el sagrado silencio que a Vega cerca, un jinete que se acerca a la carrera lanzado; retumba el desierto hollado por el casco volador; y aunque el grupo, en su estupor, contenerlo pretendía, llega, salta, lo desvía, y sacude al payador.
Descollaba entre todos los que, en su pago, podían aspirar al título de payador, Faustino Videla, y bastaba, que hubiera prometido asistir a una reunión, para que de la inmensa Pampa, al parecer, tan desierta, manase gente, y resultasen pocos los postes del palenque de la pulpería.
Traía consigo bien envuelta en su funda, la compañera fiel, a quien nadie tocaba más que él, lustrosa, coqueta, de lindas voces, que sabía, con él, llorar sus penas, acompañar sus suaves cantos de amor, o bordonear, enérgica, los sangrientos cuentos rayados a puñaladas. No le pidan cantos alegres; el payador no sabe reírse.
Y a pesar de no ser alegre la guitarra del payador, no por eso dejará de acompañar los mil graciosos bailes de la Terpsícore pampeana, para que se divierta la juventud.
En la hora del gran dolor que a la historia nos paría, así como el bien del día trova el pájaro cantor, la copla del payador anunció el amanecer, y en el fresco rosicler que pintaba el primer rayo, el lindo gaucho de Mayo partió para no volver.