Ejemplos ?
Tú, que el hervor aún sientes de la vida en tus venas, si vas por el Retiro y bajo su arboleda hallas una pastora, como las rosas fresca, tejiéndose guirnaldas, en muelle negligencia; si ves su pie pequeño que se adivina apenas en un zapato breve de satinada tela: si por crecer la brisa agítase la seda y los revueltos pliegues...
los asfixiantes: el almizcle, el benjuí, la mirra, el incienso, los que se conservan hoy para sahumerios de enfermo o mantiene la tradición religiosa en el interior de los templos. Los perfumes cantados por Salomón y otros poetas hebraicos sólo podría sufrirlos hoy una pastora zafia.
Lo más del día se les pasaba espulgándose o remendando sus abarcas; ni entre ellos se nombraban Amarilis, Fílidas, Galateas y Dianas, ni había Lisardos, Lausos, Jacintos ni Riselos; todos eran Antones, Domingos, Pablos o Llorentes; por donde vine a entender lo que pienso que deben de creer todos: que todos aquellos libros son cosas soñadas y bien escritas para entretenimiento de los ociosos, y no verdad alguna; que, a serlo, entre mis pastores hubiera alguna reliquia de aquella felicísima vida, y de aquellos amenos prados, espaciosas selvas, sagrados montes, hermosos jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y de aquellos tan honestos cuanto bien declarados requiebros, y de aquel desmayarse aquí el pastor, allí la pastora...
Como que ya diviso Entre el ramaje verde A la pastora Nise, Que al lado de una fuente, Sentada al pie de un olmo, Una guirnalda teje.
El joven, temeroso De que tal vez le diese Con el fiero garrote Que por cayado tiene, Sin chistar más palabra, Huyó bonitamente. Marchaba pensativo, Cuando quiso la suerte Que cogiendo bellotas A la pastora viese.
Una vez, la "cantaora" andaluza Pastora Pavón, La Niña de los Peines, sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya o a Rafael el Gallo, cantaba en una tabernilla de Cádiz.
Y decía un diablo: -Esta es gente que canta sus pecados como otros los lloran, pues en amancebándose, con hacerla pastora o mora la sacan a la vergüenza en un romancico por todo el mundo.
Allí estaban los Floridas, que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes milenarios que siguen sacrificando toros a Gerión, y en un ángulo, el imponente ganadero don Pablo Murube, con aire de máscara cretense. Pastora Pavón terminó de cantar en medio del silencio.
Luego de haber bebido guiole la pastora a través del bosque, fijándose el príncipe en el sitio por donde pasaban, porque deseaba ver de nuevo a la joven.
-Porque si sigue usté creyendo, después de mirarla despacio, que esa jembra tiée el perfil tan poco de recibo como dicen, yo pierdo dos de la Pastora y me doy contravapor y no güervo yo a mirar más a la Ángeles a la cara, ni manque me den un salario.
-Vaya si lo sé; pregúntamelo a mí, que cuasi tuve que peirle por la Pastora Divina que no me pusiera chinitas en el camino, cuando tuve el mal gusto de consentir en ser yo la que te lavara y la que te zurciera toas tus prendas interiores.
-Pero -continuó Antonio sin parar mientes, al parecer, en lo que aquél le decía si no le parece a usté tan fea después de mirarla bien, usté paga las dos de la Pastora y usté será, cuando llegue el momento, el encargao de dir a peir a la Ángeles pa su mejor amigo de usté, el mozo que más presume de güen perfil y de andares pintureros.