Ejemplos ?
Hasta que fueron a la cocina del palacio, donde estaban guisando pescado en salsa dulce, e inflando bollos de maíz, y pintando letras coloradas en los pasteles de carne: y allí les dijo una cocinerita, de color de aceituna y de ojos de almendra, que ella conocía el pájaro muy bien, porque de noche iba por el camino del bosque a llevar las sobras de la mesa a su madre que vivía junto al mar, y cuando se cansaba al volver, debajo del árbol del ruiseñor descansaba, y era como si le conversasen las estrellas cuando cantaba el ruiseñor, y como si su madre le estuviera dando un beso.
Entre sus muchas tareas, la que desempeñaba con mayor presteza consistía en proveer de manzanas y de pasteles a Turkey y a Nippers.
Vinieron un montón de comediantes, señores y señoras, con pasteles, champán, cornetines, y toda la pesca; había uno sobre todo, un mozo alto y guapo, con bigotito, que era muy divertido, y decían algo así: «Vamos, cuéntanos algo..., Adolfo..., Dodolfo...», me parece.
Entramos en una panadería, y después de proponer yo la compra de varios pasteles, que él rechazó una a una, nos decidimos en favor de un apetitoso panecillito integral que costó tres peniques.
El soldado que supo comprarme sin habérselas con vendedor alguno y se apropió de mi persona sin aflojar la bolsa, viose obligado, por las necesidades de su profesión, a ir a Roma a llevar un mensaje al emperador, y con tal motivo me vendió por once denarios a dos hermanos, esclavos de un rico señor. Uno de ellos confeccionaba pasteles y golosinas, tortas de miel...
Siempre que necesitaba de algo recurría a Picarilla, que más laboriosa y previsora que sus apáticas e indolentes hermanas, tenia en su habitación una infinidad de mazapanes, tortas, pasteles y conservas de todas clases.
Ahí están las lonjas de ultramarinos, donde creo que lo que menos se vende es de ultramar, y ahí está Lorencini, donde existe el letrero de botillería y la muestra de pasteles.
Quiero que, si caigo de nuevo en tentaciones semejantes, me falte un roastbeef, desaparezca del mundo el beefsteak, se anonaden los timbales de macarrones, no haya pavos en Perigueux, ni pasteles en Perigord, se sequen los viñedos de Burdeos, y beban, en fin, todos menos yo la deliciosa espuma del Champagne.
Allí se quedaron las botellas llenas, las copas rebosantes de espumilla fina, los pasteles de fundente chocolate, la dulce posdata de la merienda.
Pero tales voces como venían tras de un malaventurado pastelero no se oyeron jamás, de hombres hechos cuartos, y pidiéndole que declarase en qué les había acomodado sus carnes, confesó que en los pasteles, y mandaron que les fuesen restituidos sus miembros de cualquier estómago en que se hallasen.
Y cuando él vio que se les probaba a sus pasteles haberse hallado en ellos más animales que en el arca de Noé, porque en ella no hubo ratones ni moscas y en ellos sí, volvió las espaldas y dejólos con la palabra en la boca.
La primera vez que, aprovechando la distracción de una dama que miraba el escaparate de una joyería, Restorán le sacó delicadamente del bolsillo el portamonedas, algo se agitó en su conciencia inculta, algo quiso decir la sangre; pero era sangre nueva, formada con chuletas y pasteles; la antigua, la que quizá fuese azul, se la habían chupado todas las negras artistas, sustentándose con sus jugos.