Ejemplos ?
Guirior fue el único, entre los virreyes, que cedió a los hospitales los diez pesos que, para sorbetes y pastas estaban asignados por real cédula a su excelencia siempre que honraba con su presencia una función de teatro.
Se atraganta una niña de dulces, hojaldres y pastas, y no faltan labios de caramelo que digan: -¡Cómo no se ha de enfermar esta muchacha, si no vive más que comiendo porquerías!
Era de ver entonces la animation del vccindario, y como entraban y salian a la casa de pastas en demanda de cartas y Avisos que tal era el titulo del linico periodico que, hasta fines del s g o XVII, se publicaba semanalmente en Madrid.
Hay todavía otro inconveniente, y es que no llevo dinero, y tendré que vender mis pastas para estos gastos, y tampoco llevo letras para que a ellos se me cubran.
El trabajo es que yo no tengo más que mis pastas, y que el importe de la mitad de mi pasaje y rancho lo ha suplido aquí Rosales, librándolo yo en su favor contra Ud.
En las cercanías de la tienda, se dispondrán mesas cubiertas de dulces, pastas y licores para las comisiones de las Corporaciones, de los gremios, de la benemérita Milicia Nacional y tropas é institutos del Ejército y demas clases del pueblo invitadas a la ceremonia.
No contento con esto, agotó casi todo lo que le quedaba de sus más brillantes pastas, en adornar regiamente las moscas, las mariposas y los pájaros; de modo que, cuando llegó a la Pampa, su paleta desasurtida no le alcanzó más que para pasar encima de todo, plantas y seres, una leve y uniforme mano de gris, verdoso o cas taño, apagado y sin barniz, pues también éste se le había acabado.
Alicia advirtió, con cierta sorpresa, que las piedrecillas se estaban transformando en pastas de té, allí en el suelo, y una brillante idea acudió de inmediato a su cabeza.
«Si como una de estas pastas», pensó, «seguro que producirá algún cambio en mi estatura. Y, como no existe posibilidad alguna de que me haga todavía mayor, supongo que tendré que hacerme forzosamente más pequeña.» Se comió, pues, una de las pastas, y vio con alegría que empezaba a disminuir inmediatamente de tamaño.
En el mismo lapso se iniciará la venta, a precios populares, de galletas, pastas, ropa y calzado de trabajo para obreros y campesinos.
Entre tanto, se acopian pastas de oro y plata en Coquimbo para completar un dividendo, y está dada la orden para verificar la primera remesa.
Don Toribio de Luzuriaga nació en Huaráz el 16 de Abril de 1782, y fueron sus padres doña María Josefa Mejía Estrada y Villa vicencio (huarasina) y el vizcaíno don Manuel de Luzu- riaga y Elgarresta, acaudalado comerciante que se ocupaba en el rescate de pastas.