Ejemplos ?
En las calles que cruza a paso lento, buscan sus ojos sin fulgor ni brillo el rastro de un mendigo macilento a quien piensa servir de lazarillo.
Ella de continuo tétrica, Los sitios mas solitarios Elejia por santuarios De su secreto pesar; Y se la via en la noche Cual sombra que arrastra el viento A solas con paso lento Por los jardines vagar.
Ello es, caro lector que anochecia, Y apartados al fin, con paso lento Cada cual á su albergue se volvia, El al lugar á meditar su intento, Y ella á sus torres á esperar el dia.
¡Feliz quien se las coma! Y se marchó a su casa con paso lento, y pasó la noche con las angustias del padre que va a casar una hija al día siguiente.
2 Najerilla que vas libre y seguro de retratar mis ansias y mis penas, pues lágrimas te di de cristal puro, vuélvemelas a dar, que son ajenas, así deste desdén de mármol duro estén libres tus márgenes y arenas, y los ojos alegres con que ries exentos de mirar sus carmesíes. 3 ¿Qué paz agora no dará tranquilo, olvidado de amor tu paso lento?
Era una corpulenta cigüeña blanca, que salió de detrás del torreón, y que sin el menor espanto, sino mansa y serena, se vino hacia Poldy con paso lento, grave y majestuoso.
Ésta contempló a aquélla como con lástima y le repuso, incorporándose y dirigiéndose con paso lento hacia la puerta de la sala: -Estudia tú lo del mantón, ¿sabes?
A demain, entonces, Morán. —Hasta mañana —respondió Morán, subien­do a paso lento el cerro con el machete cruzado a la espalda. El recuerdo de la señora de Iñíguez le era apenas grato a Morán.
Había enflaquecido notablemente: no obstante, su atlético y hermoso cuerpo conservaba toda su elegancia, que realzaba aún más el vistoso plumaje que adornaba su persona, y una especie de diadema cubierta de piezas de oro primorosamente cinceladas, y piedras preciosas que ceñía su frente. Con paso lento y mesurado se acercó a la española.
Se extingue la llama con más seguridad poco a poco que pretendiendo ahogarla de súbito. Retírate con paso lento, y será cierta tu libertad.
Don Filemón también se serenó; cierto es que se le van algunas buenas vaquillonas y uno que otro novillo grande, pero se consuela pensando que va a recibir buenos pesos, que le quedan novillos para el matadero; y después de una vueltita al rodeo, que despacio, a paso lento, se va desgranando por el campo, queda del todo conforme.
Y vuele el tiempo, pues su paso lento detiene mi contento, detiene torpe su estación tardía, que tú me llames tuyo, y yo a ti mía; vuele, vuele en buen hora, y este año tenga fin, y juntamente le tengan otros y otros; y el violento curso de Febo, que la tierra dora con su madeja ardiente, su carrera apresure, y tanto, en tanto mi ventura dure, cuanto en tu pecho vea reinar la llama que mi amor desea.