Ejemplos ?
Emilita también progresaba en sus conocimientos; hablaba francés con su ama, y tenía profesor de baile. -Jorge va a recibir la confirmación para Pascuas -dijo la mujer del portero.
Dame una limosnita/ dame las buenas pascuas / en que has nacido / Niño de rosas / dale a la gitanilla / pago de glorias // Gustó lo popular y fue tierno sin perder ingenio, por eso compuso poesía fresca y casi coloquial, así como versos eróticos y burlescos -donde imitó a Francisco de Quevedo y Villegas- y hasta llegó a glosar la Elegía Décima de Ovidio en octosílabos.
Déjase pensar el júbilo y algazara de los madrileños, que son gente alegre, cuando vieron llegar al Caballero del Pez, trayendo a ancas a la Princesa, más contenta que unas Pascuas, y al dragón atado a la cola del brioso corcel, que tiraba de él tan ancho y donoso, como si hubiese sido la cola del manto de una Orden de Caballería.
Perdonen si estuve imprudente. ¡Y que les vaya bien, y tengan felices Pascuas! Media hora después, la familia volvía a sentarse a la mesa, para acabar la cena interrumpida.
Y los demás de los dichos ciento cincuenta ducados, que son otros veinte y cinco, se den al dicho Cabildo de la dicha nuestra Iglesia Catedral de Mechuacán, para que en ella se digan por nos, después de nuestros días, en cada un año perpetuamente, y por nuestros padres y defunctos y bienechores nuestros y de los dichos Iglesia Catedral, Colegio e Hospitales otros doce aniversarios solenes con sus misas, vigilias y responsos, los tres en las tres pascuas de cada año y en las Fiestas de San Salvador otro, que son cuatro, y los demás se digan el primero día de cada mes, de manera que sean por todos doce aniversarios cada año, perpetuamente, en cada mes el suyo, de los cuales veinte y cinco ducados se paguen sacristán, organista y cantores.
Por los huesos no pido ná, que soy, gracias a Dios, hombre pudiente y desprendío, y si se me dan las gracias y la tesorería de este ayuntamiento, con la cruz que tengan por ahí más de sobra quedaré tan campante como unas pascuas.
Al comenzar el año, enviaba a los altos dignatarios, a los príncipes ilustres, sombreros y capas de honor; cuando nombraba un cardenal, le regalaba el correspondiente anillo de oro puro y bien macizo; mas su mayor delicia, en punto a esta liberalidad, consistía en bendecir, antes de las Pascuas, el domingo de Laetare, el domingo de las Rosas, las de oro, cuajadas de piedras ricas, que, montadas en tallos de oro, también, dirigía, con sendas embajadas, a las reinas y otras damas ilustres; a las iglesias predilectas y a las ciudades amigas.
Forcejeando en el montón, subimos como uno de tantos al Tablado por el lado oeste, y unimos nuestra débil voz a las de tanto ciudadano hecho y derecho, con si juramos, contentos como unas pascuas.
Los hay pálidos y linfáticos, los hay sanguíneos y mofletudos; unos se calan el gorrito hasta las cejas; otros lo echan hacia atrás; éstos parecen calvos, de aquéllos se diría que gastan barbas, y todos están más alegres que unas pascuas, y en su charlar ignoto exclaman sin duda: «Compañeros, a vivir se ha dicho.
¿Convenía que los vecinos encendiesen luminarias, era preciso limpiar acequias, blanquear paredes o apresar algún bandido que andaba por extramuros cometiendo desaguisados? Pues un bando lo hacía bueno, y santas pascuas.
¿No sabía el niño la lección? Pues el negrito aguantaba la azotaina, y santas pascuas. En otras escuelas, el maestro acostumbraba los sábados dar a los alumnos, en premio de su buena conducta o aplicación, unas cedulillas impresas, conocidas con el nombre de parco-tibi, y que eran ni más ni menos que vales al portador para libertarlo de seis azotes.
Una linda muchacha de veinte pascuas muy floridas, con una boquita como un azucarillo, y unos ojos como el lucero del alba, y una sonrisita de Gloria in excelsis Deo, y una cintura cenceña, y un piececito como el de la emperatriz de la Gran China, y un todo más revolucionario que el Congreso, se atravesó en el camino del doctor Angulo, y desde ese instante anduvo con la cabeza a pájaros y hecho un memo.