partera


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partera

Hebamme

partera

midwife

partera

porodní asistentka

partera

jordemoder

partera

μαία

partera

kätilö

partera

sage-femme

partera

babica

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助産婦

partera

산파

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jordmor

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położna

partera

parteira

partera

barnmorska

partera

นางพยาบาลผดุงครรภ์

partera

ebe

partera

bà đỡ

partera

助产士
Ejemplos ?
ACONTECE EN LOS CERROS Acontece en los cerros, en el alto Valparaíso; el que aún lava la ropa, en artesa los Domingos. Que la Mujer pare en casa, con ayuda de una partera; a la usanza tradicional, como lo hacían las abuelas.
Llegó a ser hombre y se dedicó al único encanto que le encontraba a la vida, que era la virtud del dinero de parir dinero. Era una especie de Sócrates crematístico; Sócrates, como su madre Fenaretes, matrona partera, se dedicaba a ayudar a parir...
16 Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar á Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto. 17 Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
En su solita seición jue tan larga la parida, que la partera aflijida al ver tan grande montón de tuita cuanta nación bajo el sol se conocía, cuasi la pobre ese día se puso loca de susto, y dejó a Juez tan rebusto pa que atendiese a su cría.
Y he aquí que una mujer descendió de la montaña, y me preguntó: ¿Dónde vas? Y yo repuse: En busca de una partera judía. Y ella me interrogó: ¿Eres de la raza de Israel?
Y yo le dije: Es María, educada en el templo del Señor, y que se me dio por mujer, pero sin serlo, pues ha concebido del Espíritu Santo. Y la partera le dijo: ¿Es verdad lo que me cuentas?
Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y, dejando a sus hijos cerca de ésta, fue en busca de una partera al país de Bethlehem.
Son muy contados los que lo conocen a ese amor verdadero; y si lo conocieran en la pubertad, en la edad de las brillantes inocencias, no falta un soplo mundano que se los evapora, se los desvanece, se los arrebata, poniéndoles en su lugar una rara y deforme alimaña, como en los "cuentos de mi abuela", la partera bruja que cambió el hijo de la princesa por un sapo.
-Menester es -dijo don Juan- dar de mamar a este niño, y ha de ser desta manera: que vos, ama, le habéis de quitar estas ricas mantillas y ponerle otras más humildes, y, sin decir que yo le he traído, la habéis de llevar en casa de una partera, que las tales siempre suelen dar recado y remedio a semejantes necesidades.
Una partera examinando con la mano la virginidad de una doncella, lo fuese por odio o por ignorancia en su profesión, o por acaso, andándola registrando, la echó a perder y dejó inútil; no creo por eso que haya alguno tan necio que presuma que perdió la doncella por esta acción la santidad de su cuerpo, aunque perdiese la integridad de la parte lacerada; y así cuando permanece firme el propósito de la voluntad por el cual merece ser santificado el cuerpo, tampoco la violencia de ajena sensualidad le quita al mismo cuerpo la santidad que conserva in violable la perseverancia en su continencia.
Todo el tiempo en que esto pasó le entretuvo el ama en paladear al niño con miel y en mudarle las mantillas de ricas en pobres; y, ya que lo tuvo todo aderezado, quiso llevarla en casa de una partera, como don Juan se lo dejó ordenado, y, al pasar con ella por junto a la estancia donde estaba la que quería comenzar su historia, lloró la criatura de modo que lo sintió la señora; y, levantándose en pie, púsose atentamente a escuchar, y oyó más distintamente el llanto de la criatura y dijo: -Señores míos, ¿qué criatura es aquella, que parece recién nacida?
Arriba unas nubes achocolatadas avanzaban rápidamente en lo celeste su dentellado relieve. –¿Quién lo va a asesinar? –El Hombre que vio a la Partera. –Sabe que no es muy agradable morir con el verano en puerta...