parsimonia


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parsimonia

(Del lat. parsimonia.)
1. s. f. Lentitud con que se realiza o se dice una cosa siempre llega tarde porque se arregla con una parsimonia irritante. cachaza, tranquilidad
2. Moderación en el gasto. despilfarro
3. Serenidad al hacer las cosas actuemos con parsimonia y así no nos equivocaremos. calma, templanza

parsimonia

 
f. Frugalidad y moderación en los gastos.
Circunspección, templanza.

parsimonia

(paɾsi'monja)
sustantivo femenino
tranquilidad con que ciertas personas realizan una actividad El curador del museo se movía con parsimonia por sus alas.
Traducciones

parsimonia

parsimony

parsimonia

parsimonia

parsimonia

parcimonie

parsimonia

parcimônia

parsimonia

SF
1. (= calma) → calmness; (= flema) → phlegmatic nature
con parsimoniacalmly, unhurriedly
2. (= frugalidad) → sparingness; (con el dinero) → carefulness
Ejemplos ?
Pero aquel joven había sido sabiamente corrompido, desde muy pronto, por las costumbres de una corte disoluta; un pensamiento digno del duque de Urbino le otorgó el valor que aguijoneaba su viva curiosidad; pareció como si el diablo le hubiera susurrado estas palabras que resonaron en su corazón: «¡impregna un ojo!» Tomó un paño y, después de haberlo empapado con parsimonia en el precioso licor, lo pasó lentamente sobre el párpado derecho del cadáver.
Tendría, según la apariencia, de cincuenta a cincuenta y cinco años; pero su talle era arrogante; esbelta la figura, aunque la estatura no pasaba de mediana. Silbaba las eses al hablar muy bajo y con ceremoniosa parsimonia.
Fue tan exemplar su castidad como su parsimonia y desinterés: con la primera mantuvo fresca y robusta su salud para los estudios hasta la extrema vejéz; y con la última acaudaló para ejercitar su caridad con los necesitados en las miserias públicas y privadas.
Habiendo quedado poco tiempo después vacante con la muerte del arzobispo de Valencia la dignidad de Patriarca de Antioquía, el Papa Pio V se la confirió, y entonces fue cuando dijo en público consistorio aquellas palabras tan notables en la boca de un Pontífice como él: Es, decía de nuestro Rivera, lumbrera de toda España, raro exemplo de virtud y de bondad, dechado de las costumbres y de la santidad, tanto que nos confunde con su humildad y parsimonia .
Los templos griegos no tenían más que la divinidad, en la edad media tampoco fue muy prodigada, sólo la Virgen y los ángeles en los interiores se pusieron aislados y aún con gran parsimonia.
Su futura majestad podrá agradar a los señores o proporcionarles un nuevo disgusto. Sus excelencias quizá temen lo último, y, como saben agarrarse, marchan con parsimonia en todo lo que al asunto se refiere.
La carne al jerez tenía bastantes trufas, y el plato frío remedaba bien la suculenta pasta de Estrasburgo. Los vinos se podían llamar tolerables, excepto el champán, como siempre, infecto y tasado con parsimonia.
Don Ruperto, también con indirectas, dio a entender que aceptaría el cargo, y que le vendría muy bien para arreglar su situación económica, nada próspera, a pesar de tanta parsimonia en los gastos; pero también dejó comprender que ni él solicitaba favores ni daría en su vida un paso para inclinar el ánimo de su nuevo amigo en aquel sentido.
Sita, con gran parsimonia, admitía (y pagaba en billetes de mil pesetas, es decir, con pocas pero muy ricas miradas) la adoración respetuosa, apasionada en silencio, de Caces.
Y la administraba con una rigidez y una parsimonia que, si bien le daban buen resultado, también pesaban fuertemente sobre los puesteros, peones y demás gente pobre sometida a su yugo de fierro.
Asentó junto a sus mugrientos cofrades; barajó las cuarenta con parsimonia señoril y señalando los naipes al golfo que estaba a su izquierda, dijo: -¡Corta, ninchi!
Del fin de la vida temporal ya sea breve ya sea larga Mas se dirá perecieron muchos cristianos al fuerte azote del hambre, que duró por mucho tiempo, y respondo que este infortunio pudieron convertirle en utilidad propia los buenos, sufriéndole piadosa y religiosamente, porque aquellos a quienes consumió el hambre se libraron de las calamidades de esta vida, como sucede en una enfermedad corporal; y los que aún quedaron vivos, este mismo azote les suministró los documentos más eficaces no sólo para vivir con parsimonia y frugalidad, sino para ayunar por más tiempo del ordinario.