parricida

parricida

(Del lat. paricida < de pater, padre + caedere, matar.)
adj./ s. m. y f. Se aplica a la persona que mata a su padre, a su madre o a su cónyuge el parricida se declaró culpable de su crimen.

parricida

 
com. Persona que mata a su padre, madre o hijo, o a cualquier otro de sus ascendientes o descendientes, o a su cónyuge.

parricida

(pari'θiða)
abreviación
1. persona que comete el delito de matar a un familiar cercano un hijo parricida
2. característica que se considera propia de estas personas Le hablaba a su padre con una furia parricida.

parricida


sustantivo
persona que comete el delito de matar a un familiar cercano Condenaron a un parricida a prisión perpetua.
Traducciones

parricida

parricide

parricida

parricide

parricida

parricida

parricida

SMFparricide
Ejemplos ?
EL PARRICIDA.––Esperaba que os compadeceríais de mí, porque también vos os vengasteis de vuestro enemigo. TELL. ––¡Desdichado! ¿osas comparar el crimen de la ambición, con la justa defensa de un padre?
Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista, y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa, o la discordia parricida de nuestra América...
Inviolabilidad de la vida humana Artículo 26.- La Pena de muerte queda abolida en Honduras, y mientras se establece el sistema penitenciario sólo podrá aplicarse, en los casos que determine la ley, al parricida, al asesino, a los autores de delitos militares de carácter grave y a los de piratería.
En vano las cariñosas vecinas la consolaban indicándole la esperanza remota de que el inicuo parricida se arrepintiese, se enmendase, o, como decían ellas, «se volviese de mejor idea».
La justicia del hombre inexorable avanza y no habrá de apartarse: mata al débil, mata al fuerte en mortífera zancada: ¡mata con taco de hierro el monstruoso parricida!
Tal vez sepamos qué clase de ataques había soportado para salir tan maltrecha; pero lo cierto es que nada la había corregido, y si su cuerpo era la imagen de la fealdad, su alma era el receptáculo de todos los vicios y de todas las fechorías más inauditas: incendiaria, parricida, incestuosa, sodomita, tortillera, asesina, envenenadora, culpable de violaciones, robos, abortos y sacrilegios, se podía afirmar con razón que no había un solo crimen en el mundo que aquella bribona no hubiese cometido o hecho cometer.
Huye de las sanguinarias manos de mi asesino. No pongas tu himeneo bajo los auspicios de un parricida. Estas heridas, cuya sangre has lavado con tus lágrimas, no fueron todas causadas por una fiera del bosque: fue el arma del cruel Trasileo quien me separó de ti.
Entonces el desgraciado padre llorando la doble muerte de sus hijos, cayó en el más vasto abismo de dolor. Ve el entierro de su hijo menor, y del otro sabe que, con la acusación de incestuoso y parricida, tiene contados sus días.
La voluptuosidad ha quedado impregnada de un recelo indestructible y aciago; la antorcha del inmortal deseo conserva reflejos de hoguera funeraria y por instantes parece símbolo de destrucción y de muerte. La obra parricida de los que esclavizaron el país ha herido la carne de la patria en lo más íntimo, vital y sagrado: en el sexo.
Sócrates No te acusaré de querer rebelarte contra tu madre con el furor de un Orestes, de un Alcmeon o de cualquier otro parricida.
¿Qué acción más digna de la amistad y parentesco que tenían con Roma que conservar la ciudad en defensa de la mejor causa de los romanos y cerrar las puertas a un parricida de la República romana?
perseguido por asesino, está allí, en el dintel de mi puerta, en mi pobre dintel..., suplicante... desesperado... (Vuelve el rostro.) EL PARRICIDA.––¡Ah!... ¡si pudiérais llorar!...