paroxismo


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paroxismo

(Del gr. paroxysmos, irritación.)
1. s. m. MEDICINA Máxima intensidad del acceso o los síntomas de una enfermedad.
2. MEDICINA Ataque peligroso o casi mortal en el que el paciente pierde el sentido durante largo tiempo.
3. SICOLOGÍA Exaltación extrema o violenta de un sentimiento llegaba al paroxismo escuchando la música de su compositor preferido.
4. GEOLOGÍA Fase culminante de un plegamiento o movimiento geológico.

paroxismo

 
m. pat. Exacerbación o acceso violento de una enfermedad, o máxima intensidad de la misma.
Exaltación extrema de los afectos y pasiones.
Sinónimos

paroxismo

sustantivo masculino
Traducciones

paroxismo

ictus, itto, parossimo

paroxismo

paroxysme

paroxismo

发作

paroxismo

發作

paroxismo

paroxysm

paroxismo

SMparoxysm
paroxismo de risaconvulsions pl of laughter
paroxismo histéricohysterics pl

paroxismo

m. paroxysm.
1. attack, spasm, or convulsion;
2. recurring intensified symptoms.

paroxismo

m paroxysm
Ejemplos ?
Cuando así han llegado al paroxismo se debe estar en disposición de satisfacerlas con valor y habilidad, satisfaciendo cada deseo a medida que nace.
Pero ni aun entonces pudo resistir a su pasión epistolar, pues todavía estábamos en el paroxismo de la excitación y de la sorpresa, cuando nos entregaron la carta siguiente, que acababa de escribir en un café de los alrededores: «Muy secreta y confidencial.
I Cada vez que en la cumbre desolada de la ardua cordillera, y tras hondo angustioso paroxismo, como caliente lágrima postrera, brota de las entrañas del abismo misterioso raudal, germen naciente de turbio lago, caudaloso río, ronca cascada o bramador torrente, pardas nubes descienden a tejerle caprichoso y movible cortinaje, y abandonan los negros huracanes sus lóbregas cavernas para arrullar con cántico salvaje su sueño, y en señal de regocijo, sobre muros de nieves sempiternas, desplegan, combatientes del vacío, taciturnos guardianes del infinito páramo sombrío, sus flámulas de fuego los volcanes!
Las mujeres que en la guerra pasada llegaron al paroxismo de la desesperación, al contemplar al esposo, al hijo o al amante que partía movilizado, ahora, como si hubieran fortalecido su espíritu en una convicción profundamente humana y patriótica, se han mostrado al propio tiempo energicas y calmadas.
Pero el dómine era cachazudo y apegado a la silla, y no la soltaba ni perdía de vista la cazuela; con lo que más y más se sublevaban los estómagos hambrientos. Al cabo llegó al paroxismo de la impaciencia, echó al dómine por la ventana y se apoderó de la mesa.
Por lo que, sin escuchar al farmacéutico, que aventuraba todavía esta hipótesis: «Quizás es un paroxismo saludable», Canivet iba a administrar triaca cuando oyó el chasquido de un látigo; todos los cristales temblaron, y una berlina de posta que iba a galope tendido tirada por tres caballos enfangados hasta las orejas irrumpió de un salto en la esquina del mercado.
Mas, porque el tiempo es corto, no basta pluma a todo el paroxismo y así, saltando cosas sucedidas, sólo algunas declara la voz mía que asombro dan al que prestare oído.
Esto ha ido creciendo y ha llegado a ser una verdadera aberración. Puedo asegurar a míster Traddles que no pasa día sin que tenga que soportar algún paroxismo de ese género.
Una noche, sobre todo, llegó su excitación al paroxismo a causa de un suceso inexplicable para él y que ocurrió en el misterioso conciliábulo.
En el mejor de los casos, por ser una corriente violenta e impetuosa, ataca estos obstáculos con poderosa rabia: hirviendo en torbellinos con ruido ensordecedor y deshaciéndose en olas; rabiando y rugiendo en fuerte oleaje; en una palabra, cayendo en un paroxismo equivocado.
«Lo curioso es que a momentos sentía grandes impulsos de alegría, deseos de reírme para simular un paroxismo de locura que no existía en mí; mas quebrantado el impulso trataba de figurarme de qué forma lo secuestraríamos a Barsut.
Su boca, sin labios, muestra dos hileras de dientes afilados y blancos, y de sus órbitas vacías brotan dos llamas que van a clavarse, como otros tantos dardos, en las verdes pupilas del homicida, quien, en el paroxismo del terror, trata inútilmente de sacudir la inercia de los miembros y huir de la pavorosa visión.