Ejemplos ?
De muchos dioses que los maestros y doctores de los paganos defienden que son un mismo Júpiter Por más razones y argumentos filosóficos que quieran alegar, jamás podrán sostener que Júpiter es ya el alma de este mundo corpóreo que llena y mueve toda esta máquina, fabricada y compuesta de los cuatro elementos o de cuantos quisieren añadir; con tal que ceda su parte a su hermana y hermanos, ya sea el Cielo, de modo que tenga abrazada por encima a Juno, que es el aire y tiene debajo de sí; ya sea todo el Cielo, juntamente con el aire, y fertilice con fecundas lluvias y semillas la tierra, como a su mujer, y a la misma como a su madre; supuesto que tan extraña mezcla de parentescos en los dioses no se tiene por acción criminal...
Porque silos progenitores llamaron supersticiosos a los que todo el día rezaban y sacrificaban, ¿acaso no los denominaron así los que idearon, no sin reprenderlo aquél, las estatuas de los dioses, de diferente edad, vestido, sexo, sus casamientos y parentescos?
De aquí adelante, por estos parentescos, para enamorarme pienso mirar más en una mujer lo que no tiene que lo que tiene; pues quiero más que tenga bubas que tía, y jiba que madre; que aquellos males se los tiene ella y estos otros yo.
Finalmente, la hermana, porque venía a ser esposa, siendo una, tenía dos parentescos, los cuales, distribuidos en diferentes personas, de manera que una fuese la hermana y otra la esposa, se acrecentaba la afinidad social con más número de hombres.
Tenía César a Bruto por hijo suyo, y juzgábalo así por haber nacido en el tiempo que con más pasión y más encendidas finezas gozaba de Servilia, su madre. Parentescos por línea del pecado y del adulterio, la sangre que prueban es la que derraman.
Lo cual fue motivo de formarse muchas opiniones falsas, de errores turbulentos y de supersticiones casi propias de viejas; porque conocemos la fisonomía de los dioses, su edad, vestido y ornato, y asimismo el sexo, los casamientos, parentescos y todo ello reducido al modo y talle de nuestra humana flaqueza, pues nos lo introducen con ánimos perturbados; conocemos, asimismo, los apetitos de los dioses, sus melancolías.
c) Dan derecho ambos padres a ciertas derechas de sus niños, y dan derecho los parientes a las derechas de sus parentescos, de acuerdo con los tenets del Shari' ah.
Y aun la misma palabra religión, aunque parezca que significa, no cualquier culto, sino el verdadero, único, y propio de Dios (por cuya razón los nuestros interpretan con este nombre lo que en griego se dice Threscia), mas porque según el uso común latino no sólo de los imperitos, sino también de los muy instruidos, se debe la religión a las cognaciones humanas, a las afinidades y a cualesquiera parentescos; con esta palabra no evitamos la ambigüedad, siempre que se trate de la cuestión sobre el culto de la deidad; de modo qué no podemos decir con toda confianza que la palabra religión sea exclusiva del culto debido a Dios, pues parece se emplea también para significar la observancia de los deberes ajenos al parentesco humano.
Las buenas señoras sabían historias de duendes y de hadas, que contaban a los chicos para que se estuvieran tranquilos; conocían muchas y muy milagrosas recetas para el dolor de cabeza, para las picaduras de arañas, alacranes, hormigones y demás bichos venenosos; eran muy duchas en achaques de genealogías, entroncamientos y parentescos, velaban a los enfermos, consolaban a los afligidos, y cuando la muerte se colaba en la casa, la recibían ellas con cierta familiaridad, como a persona de confianza, y nadie se sabía, como ellas de memoria, las oraciones para bien morir.
Porque padre y suegro son nombres de dos parentescos, teniendo, pues, cada lino a uno por padre y a otro por suegro, a muchos más se extiende el amor y la caridad.
Todos estos parentescos que trababan con un hombre tres hombres, trabaron con el mismo nueve si se hiciera cada matrimonio con persona de otra familia, de manera que viniera a tener un hombre a una por hermana, a otra por mujer, a otra por prima; a uno por padre, a otro por tío, a otro por suegro; a una por madre, a otra por tía, a otra por suegra; y de este modo el vínculo civil con frecuentes afinidades y parentescos se extendiera más copiosa y numerosamente.
¿Y quién duda que con más decoro, y honestidad se prohiben también en este tiempo los casamientos entre primos, no sólo por lo que hemos dicho del acrecentamiento y multiplicación de afinidades, para que no tenga dos parentescos una sola persona, pudiéndolos tener dos y crecer el número de la proximidad, sino también porque, no sé cómo, la modestia humana tiene cierta cualidad natural y loable que refrena el apetito, realmente libidinoso, no uniéndose con aquella a quien, por razón de la proximidad, debe tener con pudor un honroso respeto, apetito del que se ruboriza aún la modestia y honestidad de los casados?