paredón

paredón

1. s. m. Pared que queda en pie de un edificio en ruinas.
2. CONSTRUCCIÓN Pared de gran espesor los paredones de esta casa hacen que sea fresca en verano.
3. Muro contra el que se llevaban a cabo los fusilamientos de los condenados a muerte.
4. ¡al paredón! loc. adv. coloquial Expresión con la que se quiere indicar que la persona o entidad a la que se aplica debe dejar de ejercer la función, por lo general pública, que realiza ¡el gobierno al paredón!
5. llevar a una persona al paredón Llevarle a un lugar para fusilarlo.

paredón

 
m. Pared que queda en pie, entre ruinas.
Tapia o muro a que son arrimados aquellos a quienes se va a fusilar.
Traducciones

paredón

SM
1. (Arquit) (= muro) → thick wall; [de ruinas] → standing wall
2. [de roca] → wall of rock, rock face
3. (Mil) ¡al paredón!put him up against the wall and shoot him!
llevar a algn al paredónto put sb up against the wall, shoot sb
Ejemplos ?
Correrla, entre nosotros, equivalía a pasar las horas de la cátedra jugando a paso en el Prado de Viñas, o pescando luciatos en el Paredón, o acometiendo alguna empresa inocente en el Alta.
En la parte de la casa que recibía una dudosa luz por los estrechos vanos de aquel ajimez, único abierto en el musgoso y agrietado paredón de la calleja, habitaba Sara, la hija predilecta de Daniel.
Ya no se veían las ventanas; poco después no se veían los tejados; las pobres aves de corral estremecíanse en la lúgubre sombra de aquel paredón que les ocultaba parte del cielo, y sus cacareos sonaban tristes y apagados a través de aquel muro, monumento del odio, que parecía amasado con los huesos y la sangre de las víctimas.
-Más allá de una casa de blancas arcadas donde nos dirigimos ¿qué divisa usted? -Un paredón negro y derruido que contrasta notablemente con los rojos tejados y las blancas azoteas del pueblo.
P. el espiritual escritor-. ¡En mala hora evocara el coronel la lúgubre crónica del paredón! -¡Cierto! -repuso este-, y pésame de ello; pero hay momentos en que por un extraño fenómeno, una frase; el pensamiento que la produjo; el aire, la luz; una ráfaga de perfume o de melodía, se combinan en torno nuestro formando una cadena interminable de reminiscencias, de identidades misteriosas que resucitan el pasado y reconstruyen lo desvanecido: juventud, ilusiones, esperanzas, dolores.
El coronel se quedó solo, sentado al borde del camino, en tanto que nosotros, atravesando las lindas callecitas del pueblo penetrábamos, poco después, en el antiguo caserío de Perdriel, a donde nos dirigimos. A la mañana siguiente visitamos el paredón de nuestra memoria.
Querría suplicaros, pues os vais, y allá habrá muchos y acá no se hallan, por el bien parecer, que ando muy desabrigado, que me enviéis algún mondadientes, que como yo le traiga en la boca todo me sobra, que soy amigo de traer las quijadas hechas jugador de manos, y al fin se masca y se chupa, y hay algo entre los dientes y poco a poco se roe, y si es de lentisco es bueno para las opilaciones. Diome grande risa y apartéme dél huyendo, por no lo ver aserrar con las costillas un paredón a puros concomos.
(RISAS Y EXCLAMACIONES.) Cuando en días recientes se empezó a discutir en la prensa internacional la cuestión de los fusilamientos de los esbirros, le dije a un grupo numeroso de periodistas: “Si ustedes quieren saber cómo piensa el pueblo, vengan conmigo a Pinar del Río (APLAUSOS), donde será la próxima concentración multitudinaria, y en presencia de ustedes le voy a preguntar al pueblo qué es lo que quiere” (EXCLAMACIONES DE: “¡Paredón!”).
-¿Qué nombre tienen esas tierras? preguntó el murciélago asomando la cabeza por entre las rendijas de un derruido paredón. -Las Américas, y Cristóbal Colón aquel hombre, quien al saltar de la lancha se arrodilló para dar gracias a Dios y recordó que eran exactas las palabras del Ángel y de su padre: «Con fe y perseverancia, todo se alcanza.» -Algo más sé yo, añadió el murciélago.
-le dijo la avispa a la cabra-. Si alguna vez me necesitas, ve a aquel paredón derrumbado, que allí está mi convento. Tiene este muchas celditas que no están enjalbegadas, porque la comunidad es muy pobre, y no tiene para comprar la cal.
Miro a mi alrededor y en primer término, cerca de la verdura amarillenta y aérea de un grupo de sauces, diviso el viejo molino cuya gran rueda, al girar contra lo negro del paredón enmohecido por la humedad, convierte el chorro de agua que la mueve en hilos y gotas de cristal transparente e impalpable vapor, mientras que las golondrinas que anidan en los aleros y los huecos del edificio vetusto entrecruzan sobre él los amplios semicírculos y encontrados zigzags de su incesante y nervioso revoloteo.
-Pos en esa freata que están aforrando en el paredón -contestó Cafetera con la mayor sencillez, guardándose los cuartos en el faldón de la camisa y escupiendo por el colmillo.