paraguas


También se encuentra en: Sinónimos.

paraguas

1. s. m. Utensilio formado por una armadura plegable cubierta de una tela y sostenida por un bastón, que se usa para protegerse de la lluvia.
2. paraguas atómico MILITAR Protección que da seguridad a una nación por disponer de armamento atómico como medio disuasorio.
NOTA: En plural: paraguas

paraguas

 
m. Utensilio portátil para resguardarse de la lluvia, compuesto de un bastón y un varillaje cubierto de tela que puede extenderse o plegarse.

paraguas

(pa'ɾaγuas)
sustantivo masculino
utensilio de armadura plegable cubierta de tela y sostenida por un bastón para protegerse de la lluvia Llévate el paraguas por si llueve.
tomar precauciones En estos casos, mejor abrir el paraguas antes de que llueva.
Traducciones

paraguas

umbrella

paraguas

guarda-chuva

paraguas

deštník

paraguas

paraply

paraguas

sateenvarjo

paraguas

kišobran

paraguas

paraguas

우산

paraguas

paraplu

paraguas

paraply

paraguas

parasol

paraguas

зонт

paraguas

paraply

paraguas

ร่ม

paraguas

şemsiye

paraguas

paraguas

paraguas

чадър

paraguas

paraguas

SM INV
1. (para la lluvia) → umbrella
paraguas nuclearnuclear umbrella
paraguas protectorprotective umbrella
2. (= condón) → rubber, French letter
3. (Andes, Caribe, Méx) (= seta comestible) → mushroom; (= hongo venenoso) → toadstool; (= moho) → fungus
Ejemplos ?
Y pensando en la cosa estupenda que podía ocurrir algún día en el portal, sentía el viejo hervirle la sangre, y tal vez hubiérase ido del seguro, a no penetrar en aquel momento en su establecimiento con un quitasol convertido en paraguas por la necesidad...
Una fría llovizna mojaba la atmósfera. Transeúntes negros, sombríos bajo paraguas deformes, se entrecruzaban. El Sena amarillento arrastraba sus barcos mercantes que semejaban abejorros desmesurados.
Y en la imaginación del párroco se precisó la catástrofe, enlazada al recuerdo de una frase leída por la mañana, entre sorbo y sorbo de chocolate,en el diario integrista: «Socavan y socavan la sociedad, y se les vendrá encima cuando menos lo piensen». Refrenó a su rucio, cerró el paraguas de alpaca oscura y sin apearse arrimóse al socavón, gritando: -¡Eh!
En Maracaibo, en 1796, hay un ruidoso pleito porque un ciudadano con rasgos de mulato estaba en buena posición y quería usar paraguas; en este pleito la Casa Real falló a su favor.
Algunos indígenas descalzos, embutidos en fracs donde habían zurcido charreteras de oro y sombreros de copa, desempeñaban funciones burocráticas con un puñal en el cinto y un paraguas en la mano En el mismo paraje donde se levanta hoy la catedral de Santa Isabel conocí al rey de los bupíes, un granuja pintado de ocre amarillo que se pavoneaba, semidesnudo, por el islote, cubierto con un sombrero de mujer y diez collares de vértebras de serpiente colgando del cuello.
os dos mahometanos se detuvieron para dejar paso a la procesión budista. Con un paraguas abierto sobre su cabeza, delante de un palanquín dorado, marchaba un devoto.
Durante la hora que duró el apagón las multitudes se apiñaron alrededor de la iglesia a orar bajo la lluvia, con cirios y lámparas encendidas que protegían con paraguas y papeles formando una barrera de luz que protegiera a la ciudad de la pesadilla que acechaba en las tinieblas.
En los temas puntuales, los temas como se dice, concreto, eso es muy importante, pero ojo, todo eso está bajo un paraguas político, un marco político, un marco ideológico; eso no puede ser, no debe ser excluido del discurso de ninguna campaña.
Dios tenga piedad de mí.» En Federal Hill había también muchas personas tan expectantes y angustiadas como él; en la plaza y los callejones vecinos al templo maligno se fueron congregando numerosos grupos de hombres, empapados por la lluvia, portadores de velas encendidas bajo sus paraguas, linternas, lámparas de petróleo, crucifijos, y toda clase de amuletos habituales en el sur de Italia.
Pero en cambio nos han dado artículos de luengas tierras, que no puede nadie desmentir, en que a nadie puede ofender la verdad o la mentira: las barbas de Abbas Mirza, que nunca veremos probablemente por acá; el humo y las cigüeñas de la corte; la conversación de un marido con su mujer; la disección de la cabeza de un petimetre y el corazón de una coqueta; el perrito Cupido; los paraguas; artículos del doctor Berenjena, etc., etc., etc.
Nada menos épico ni digno de ser cantado por Homero que la figurilla de Zurita. Era bajo y delgado, su cara podía servir de puño de paraguas, reemplazando la cabeza de un perro ventajosamente.
Comprendió que sobrábale razón a Rosario hasta por la tapa de los sesos, y no atreviéndose a esperar que le devolviese el retrato que hubo de dejarse olvidado por su mala fortuna, levantóse de un brinco, cogió el sombrero, y momentos después murmuraba alejándose de la casa, como perseguido por una jauría: «¡Cuarquiera, cuarquierita aguanta sin paraguas la tormenta que se me ha desencadenao cuando menos lo esperaba!» El hondilón estaba ya lleno de parroquianos cuando penetró en él el señor Toño el Clavijero, uno de los más viejos y típicos representantes de la guapeza andaluza, que oficiaba de oráculo entre los menos clarividentes del distrito y que por ende tenía el buen o mal gusto de ser gran amigo de Paco y de su casi consorte, Rosario la Caperusa.