pantano

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pantano

(Del ital. pantano.)
1. s. m. GEOGRAFÍA Terreno por lo general poco profundo en forma de hondonada, con el suelo más o menos cenagoso, donde se recoge el agua de lluvia de forma natural. ciénaga
2. CONSTRUCCIÓN Embalse artificial el nivel de agua del pantano ha disminuido por la escasez de lluvias.
3. Situación de difícil solución si mis padres se enteran me habré metido en un pantano. lío, enredo

pantano

 
m. Hondonada donde se recogen y naturalmente se detienen las aguas, con fondo más o menos cenagoso.
Gran depósito de agua, que se forma, natural o artificialmente, cerrando la boca de un valle.
fig.Dificultad, óbice, estorbo grande.

pantano

(pan'tano)
sustantivo masculino
1. depresión del terreno cubierta de aguas cenagosas La flora del pantano es muy rica y compleja.
2. depósito artificial de agua de grandes magnitudes Construirán un pantano cerca del pueblo.
Sinónimos

pantano

sustantivo masculino
1 laguna, embalse.
Laguna se dice si el pantano es natural; embalse, si es artificial.
Traducciones

pantano

Moor, Sumpf

pantano

pântano

pantano

沼泽

pantano

沼澤

pantano

sump

pantano

บึง

pantano

SM
1. (= embalse) → reservoir
2. (= ciénaga) → bog, marsh
3. (anticuado) (= atolladero) → fix, mess
salir de un pantanoto get out of a jam
Ejemplos ?
Sucedió, pues, en aquel tiempo, una lluvia muy copiosa. Los caminos se anegaron; los pantanos se pusieron a nado y las calles de entrada y salida a la ciudad rebosaban en acuoso barro.
Y no sólo se ocupó en escribir y leer en el tiempo desocupado; mas, siendo la sazón más ardiente del verano, en el más encendido crecimiento del día, cuando en la guerra farsálica, estando impedidos los escuadrones en lagunas y pantanos, fatigado de la hambre y de la siesta, por no haberle sus criados traído la tienda ni el refresco; y cuando todos (por haberse de dar la batalla a otro día) estaban o temerosos del suceso o solícitos de su mejor defensa, Marco Bruto toda la noche gastó en escribir un compendio de Polibio, ilustrado con sus advertencias.
Machacar serpientes es repugnante. El vaho de los pantanos ambiciona llegar a nuestros pulmones. Los anillos del oxímaco sueñan con nuestra garganta.
La ausencia de pantanos hace que la plaga de los mosquitos casi no exista; es por esta razón, que las enfermedades palúdicas sean muy reducidas.
Los pies sangrantes de ancianos y niños, dejaban su huella de peregrinación dolorosa, al a-travesar la naturaleza inclemente. Los pantanos y las tembladeras, besaban con su quietud solemne las plantas doloridas, lamiendo sus desgarraduras.
Este era el terror de los guindillas, el aluvión de nuestras fiestas, la rama de aquellos pantanos, la lagartija de aquellos escombros; el original del retrato que, con permiso de ustedes, voy a intentar con mejor ánimo que colorido.
Descomponiendo el paisaje del sueño en sus elementos, las flores blancas me recuerdan a Ravena, ciudad que conozco y que sustituyó por algún tiempo a Roma como capital de Italia. En los pantanos de Ravena vimos bellísimos nenúfares en medio del agua negra.
STAUFFACHER.––Conozco este nombre. Un Winkelried fue quien mató el dragón en dos pantanos de Weiler, perdiendo la vida en el combate.
909.- Las reglas establecidas para la servidumbre de acueducto se extienden a los que se construyan para dar salida y dirección a las aguas sobrantes, y para desecar pantanos y filtraciones naturales, por medio de zanjas y canales de desagüe.
Según los principios de nuestros mercaderes deberá ser que los frutos estén estancados, que falten compradores por la dificultad de extraerlos adonde deben consumirse, y que después de aniquilar al labrador por no indemnizarle los costos de su cultivo y cosecha, se pierdan por una infructuosa abundancia, teniendo por último destino llenar las zanjas y pantanos de nuestras calles.
Membrillos empolvados y pinos enfermos eran la única arboleda. El suelo era, como antes, de pozos y pantanos. Cargaba a la espalda su morral vacío.
Esta razón es la más probable; y no porque nosotros fuéramos tan bravos que osáramos prender a la justicia: es que sobre ésta y sobre nosotros mismos, medio aclimatados ya a aquella temperatura, estaba el verdadero señor del territorio haciendo siempre de las suyas; el que intervenía en todos nuestros juegos como socio industrial; el que pagaba si perdía, con el crédito que nadie le prestaba, pero que, por de pronto, ganaba cuanto jugábamos; el que con sólo un silbido hacía surgir detrás de cada montón de escombros media docena le los suyos, dispuestos a emprenderla con el mismo Goliat; el que era tan indispensable al Muelle de las Naos como las ranas a los pantanos, como a las ruinas las lagartijas; EL RAQUERO, en fin.